Esta noche fría del doce de abril del año
de dos mil nueve, estaba viendo el noticiero embebido en el entusiasmo muerto
que pretenden transmitir las presentadoras de farándula frente a algunas
noticias y cuyos rostros exóticos me llenan de fascinación, esa misma fascinación
hipnótica que me producen ciertas cosas ante las cuales sucumbo y quedo sin
defensa alguna, ante las cuales no tengo más remedio que ser bueno y callar.
Justo cuando se acababan al parecer todas
las noticias de farándula me sacó del embeleso, una noticia que dijo la
presentadora, así como de afán, con ademán de recoger el bolso e irse “están de
luto las letras en Colombia, Mario ribero ha fallecido de un ataque cardiaco
fundador de la revista golpe de dados ((y con sonrisa renacida)) muy bien hasta
aquí las noticias…”
Muere un poeta, un poeta de Colombia y el
país le paga con una nota de dos segundos al final de una sección de farándula,
pero ya ha pasado con otros, como con: Raúl Gómez Jattin, con Maria mercedes
carranza, entre otros, pues de nada sirve la riqueza si tu caudal es solo de
palabras y renglones…ya no escribirán más,
desaparecidos están, pero no desaparecidos en el triste sentido colombiano que
de haber sido así se hubiera ganado don Mario Ribero una nota de primera…si
acaso, sino desaparecidos por que murieron, cada cual en su rinconcito de
mundo, silenciosamente y sin molestar a nadie: habrá quien se atreva a decir
que ser poeta es sinónimo de recuerdo, que la poesía es sinónimo de un altar
ante el cual hipócritamente doblegarse y caer a los pies de unas palabras
aprendidas unas centurias después y pronunciar palabras melosas ante su canto detenido;
un merecido homenaje para un poeta , un escritor, un artista no es aquel que se
oye en un CD de poemas declamados o la triste palabra en una estantería de
libros polvorienta, es un hombre al que como mínimo le hubieras palmeado el
hombro y le hubieras regalado un paquete de cigarrillos antes de que se
detuviera su canto.
horrorosos son los días de un poeta con
tantas horas de tristeza recorridos devorándose a diario para con la sangre que
gotea poder escribir, para ser un gallo que canta a las doce de la noche, lleno
de fe porque sabe que amanecerá, pero es falso, no amanece, su canto solo
anuncia ese sol negro que nos enfriara el lomo a todos los poetas cuando
muramos por segunda vez y definitivamente. ¡Seremos olvidados! esa es la
realidad, después de todo ¿qué es un sol que no quema? ¿qué es una canción que
no suena en una guitarra bien afinada? ¿Qué será de esas palabras que no se
lean?, en la utopía nos veremos don Mario, para llevarte lo que un día
escribiré, porque aquí a nadie le importa.
Viendo la vida de varios poetas a quien el
mundo solo les dio mimos extraños, obligaciones e impuestos, te lo digo amigo,
seré poeta por terquedad, aunque como tu al final de una vida de escritura se anuncie
mi muerte en una nota de farándula que solo dure dos segundos, aunque como tú,
haya decidido escribir en un país donde nadie lee.
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