viernes, 11 de mayo de 2007

LOS CARELOCOS

Caminaba sin rumbo por la calle contemplando lo que se atravesara, me creía un escritor, siempre fui el primero en creerlo… necesitaba recoger material para escribir, en consecuencia tendría que caminar, por eso si quisieran encontrar una fuente testimonial de quien escribe y quien no, deberían acudir a las suelas de los zapatos mucho antes que a un anuario de estudiantes de literatura y otros amuletos.

Aquella tarde nublada de abril, sintiéndome el centro de una broma pesada, mascaba placidamente un chicle que se había puesto duro y además había adquirido un sabor a sangre, mientras media la calle a pasos cortos lo escupí sobre un charco que había en el piso cuyo fondo parecía contemplarme a través de sus aguas mierdosas y verdes.

Mire mientras deambulaba: una cafetería, me asome dentro, vi. Los mismos hijueputas bobos de siempre, solo faltaba yo. Todos sentados a distancias regulares entre si, asumiendo ademanes impersonales muriéndose de ganas de que el sujeto de enseguida les dijera: “oye escribes poesía?” o “te doy cien mil por un polvo”
Las cafeterías son un sitio donde muy pocos se atreven a comerse las uñas.

No podía faltar yo en aquel cuadro, me comí las uñas me tome el café, sabia a jabón, Salí.

Al rato de deambular me hallaba frente a un sex shop…contemplando la usura en una de sus nuevas expresiones, leí las etiquetas decían cosas interesantes tales como: “haga que su verga le crezca” “erección ilimitada” “cacheteador de cambriones garantizado”
Me asuste al leerlo, despertó mi curiosidad entre al sitio y pregunte:

-me enseña el mesmerizador de cabrones, alo cual el empleado me corrigió
-“cacheteador de cambriones “, parecía complacido al corregirme, sin embargo no logro despertar mi admiración.
- bien, me lo enseña?
-claro.
Acto seguido se dirigió ala trastienda del “sex shop” y trajo una imponente caja del tamaño de una escoba con toda una gama de inscripciones de referencia sexual, colores metálicos, actrices porno sonreían para mi desde aquellos cartones pintados, no pude evitarlo y pensé en sarcófagos egipcios, la tumba de Ramses y eso.

Empleado dijo prosaicamente !listo para ver el cacheteador de cambriones!

Quise responderle y decirle ¡listo!, no funciono, no pude.

Levanto la tapa y me lo ofreció era una especie de matamoscas modificado, supe de inmediato su funcionalidad al verle, darle de garrotazos, al otro.

-Y los cambriones.
-los cambriones son estas pequeñas, protuberancias, los repuestos los vendemos aquí mismo, traídos de Francia, los hay de diferente intensidad según se vaya uno volviendo experto, usted sabe, además estamos en promoción, señor.

Me fui…de repente no me interesaba ya el cacheteador de cambriones.

Seguí mi paseo había un casino, quise entrar, hasta que leí el slogan de la entrada
“Maquinas tragamonedas” y pensé que el nombre lo decía todo, no quise que una maquina se tragara mis monedas.

Seguí la marcha de repente contemple varias jaulas en un local unas sobre las otras con lo que parecían unas manchas blancas vivientes dentro, cuando estuve cerca las identifique eran pollos.

En las jaulas de abajo habían jaulas de pollitos, pequeños y amarillitos atestadas de ellos en un completo caos y agitación allí en esa jaula de escasos dos metros cuadrados estaba la acción en todas sus formas, piaban agudísimamente, para mi lloraban, su llanto parecía tener un carácter implorativo.

En la jaula que seguía en orden inmediatamente ascendente había un gallo enorme, tenia su propia jaula, lleno de cicatrices intimidantes, con un aire de leyenda mexicana en el rostro y parecía decirme “no te acerques tanto chico, tengo un primo paramilitar en la dorada caldas, podría dolerte”, fresco men -pensé- no me acerqué.

Iba a contemplar la jaula superior cuando llego la empleada del local, tenia la cara rechoncha, el culo rechoncho, el cuerpo rechoncho, además de todo lo demás, sin embargo su presencia me pareció refrescante.

Me cayo bien…yo también soy rechoncho.

Me dijo:

- a la orden.
- Gracias niña, aquí mirando.
- Mire, bien pueda
- Por eso no cobran si o no?

Me sonreía con una muralla de dientes blancos muy separados.

Me fije en la jaula de arriba eran unos pollos cuya edad no era la del gallo ni la de los pollitos sino de una intermedia algo así como unos pollos adolescentes,

Tenían el pico cortado

Sangrante,

A algunos se les seco la sangre sobre el pico.

-nena para que les cortan el pico?
-para que no picoteen los huevos que ponen.

-Con que se los cortan?
-Con una maquinita…que se nos dañó,

El gallo sacaba su cabecita legendaria tratando de mirarme para elaborar un retrato hablado de mí e informar de mi a su primo paraco, le ignore.

-Nena con que se los cortaron entonces?
-con unas tijeras calientes… (Se reía la ijueputa)
-Y por que sangran?
-en el tijeretazo alcanzamos a cortar nervios y vasos sanguíneos. la maquina cauteriza inmediatamente, a algunos también se les corta la lengua…eso si por equivocación…eso si por equivocación.

-pero la maquina esta dañada no? Pregunte yo
-por eso caliento la tijera al rojo vivo.

Se seguía riendo la muy perra

Sabía que era inútil preguntar pero aun así lo hice.

-Les dolerá?
-patalean como locos, pero no les duele, que les va a doler.

Mire los pollos adolescentes con sus picos sangrantes partidos con una tijera al rojo vivo, comprendí sus miradas atónitas nerviosas y locas.

Mi simpatía se volvió de piedra, hice ademán de irme

-cuantos pollo va a llevar señor.

Le grite: ¡COMETEUNAMIERDA!

martes, 1 de mayo de 2007

viejo hijueputa


¡Viejo hijueputa!, será que no lo quieren en la casa o que?, -pensaba yo-, sin embargo podría suceder también que ciertas personas solo posean unas cuantas cátedras y que para ellas, estas sean las máximas expresiones de aceptación que tienen, es mas, no lo conjeturaba, lo sabia, siempre sabia yo cualquier cosa que me inventaba.

De repente me dieron unas delirantes ganas de llamar a Isabel, esta era una actitud inusual en mí, que no me interesaba casi nunca por nadie y que procuraba casi siempre el reposo, pues considero al amor: el anticipo de fatigosas actividades. Isabel era la mejor amiga de mi ex-novia claudia, isa había demostrado simpatía hacia mí, varias veces: una vez me regalo un libro, otra me dijo que a veces la belleza si era externa, y note siempre un fugaz sonrojo al hablarme, yo sabía que al menos le agradaba.

En plena clase de criminología una de las materias de estudio en la carrera de derecho, cansona ella, debido a la eterna actitud de algunos docentes de anular a los alumnos, decidí llamar a Isabel y arriesgarme a ver si salía conmigo, yo jamás tengo minutos en mi celular.

-Juan regálame un minutico ome
-marica, en la trampa que’ste cucho es canson con las llamadas en clase.
-ese viejo marica es canson con todo, too’ bien
Sin embargo no me quise arriesgar y Salí de clase a llamar

Me recosté en la baranda, mire la hora eran como las 7 de la noche y pensé: si tengo suerte me como a Isabel en una semana, otro día nos casamos, y hoy me contesta esta llamada.

Marque, había un silencio, para mi el mundo se limitaba a tener un solo sonido en ese momento “el mundo nunca ha sido mi mundo” biiiiiiiiip…..biiiiiiiiiiiip,

Alo
Alo, con quien?
-con miguel
-con miguel, cual miguel?
-el ex novio de claudia.
-ah, hmmm, hola miguel.



Hola isa, necesito hablar contigo podemos vernos
-ya, ahora?
Si, ya, a menos que tengas algo que hacer…
-pues no, me estaba duchando, pero….no importa, dime donde
-en la cava de Toledo
-donde?, ahh ya, listo…a las 8?
-a las 8 esta bien.

Entre al salón, entregue el celular, me atreví a mirar al docente a la cara (error imperdonable en la u, si te importa terminar la carrera) como simple excusa para ausentarme; embriagado estaba con la sensación de triunfo que me procuraba la aceptación de Isabel a salir conmigo, llegado a ese punto todo me importaba un culo.

No me acuerdo ni de cómo llegue al lugar donde la debía esperar, allí estaba. La hora convenida había pasado no mas, hacia quince minutos, no me parecía falta alguna, yo que tanto detesto la impuntualidad.

Al fin llegó, su imagen me causo decepción, imagine que se arreglaría mas, tenia unos jeans que le quedaban horribles, zapatos amarillos, el cabello recién lavado, su cuerpo en conjunto tenia un extraño aire de mantis religiosa, además traía una actitud extraña como de tener mucho afán, empezaba yo a presentir que me equivocaba, aun así su presencia me parecía perfecta.

Puso su anguloso trasero en la silla, le pregunté que tomaba, me dijo:
Nada.
yo había estado dándole a una copa de vino, el vino cuando uno esta acompañado es algo que se pasa, pero para mi a solas el vino era algo así como un encarte, no me sentí bien.

Empezamos a charlar era una charla pesada que hablándolo a plata blanca yo inicie mal, tuve la sensación de que la anulaba con algunas citas y referencias literarias, ella como crucifijo utilizo a Antanas Mockus, diciéndome que era su autor favorito y que me recomendaba varios libros del man, llegado a ese punto logro su exorcismo, ¡deje de hablar de libros! o mejor, yo comprendí que simplemente no podía ser autentico con ella, mi autenticidad siempre ofende, no se charlar y lo que digo ha sonado siempre a presunción, por los siglos de los siglos amén.



Me pidió que nos fuéramos a otro sitio. Bien, a mi me encanto la sugerencia, y creí que la razón era por que era una mujer que tenia iniciativas ¡ya tiene iniciativas conmigo!, asombrado y contento calculaba yo que en la caminata me iría mejor.

Caminamos mucho esa noche y la cosa creía yo, me estaba resultando fácil, tan fácil que sinceramente jamás lo creí, pero jueputa, estaba solo como siempre, no tenia nada que perder, y así me deje llevar.

Entre las cosas relevantes que me contó: era que por fin se había logrado graduar de abogado, de lo mal que lo paso estudiando para los exámenes preparatórios, de la molestia que sentiría mi ex novia si se enteraba que estaba yo andando con ella, de su intención de conseguir la obra completa de Oscar Wilde en una bonita edición, edición que tenia yo y que inmediatamente calcule obsequiarle el día de la mujer. Yo la reclamaba en amores y ella me hacia sentir como un objeto en estudio, cuando nos cansamos de andar le acompañe a su casa y termine con la sensación de haberle cogido mucho aprecio, era alrededor de la una y media de la mañana la despedida fue un beso en la mejilla, pero era un beso raro, agradable e intimo, a cámara lenta, que disfrute mucho, y le consideré como la confirmación de algo que yo dude toda la noche.

Trate de reiterarle mi existencia otros días, creo que lo tomó a mal, llego a tener mal tono en sus respuestas, cuando lo percibí, me prometí regularme, yo estaba dando la cosa por perdida y ya me preparaba para la ausencia.

Creo que fue un sábado cuando recibí una llamada en la que con tono recio y forzadamente dulce, Isabel me pedía que le repitiera lo que yo le había dicho, me sentí sometido a una prueba y le reitere mis intenciones, allí mismo me respondió con tono de reproche que yo no le gustaba ni mierda, y que si tenia pretensiones con ella las olvidara absolutamente.

Yo dije:
- bien, trato hecho, me quedo con el beso y la caminata,
dudo un minuto y me colgó

El suceso me pareció peculiar, no me extrañó, entendí.

Al termino de una hora me llamo claudia llorando, me dijo que la llamada que me había hecho Isabel la había hecho en presencia suya, que había escuchado todo… ahh y que yo era un malparido…a mí me pareció más malparida Isabel.
(geovanny patiño/colombiano/2007)

las arrieras


Necesito llamarla
Tengo que llamarla,
pensaba.

tuve una urgente necesidad de hablarle, luego de un tiempo a solas con mis pensamientos,( pensaba en la muerte, en muchas cosas y luego boom tenia que llamar).
así que luego de una escurrida de mi sitio de labor, ya me hallaba subiendo la loma que me separaba del sitio donde alquilaban el celular por minutos, cuando las observe: eran rojas, de un rojo maligno sin alegría, era un río de hormigas servido para mi, pensé en un mesero barato, empalagoso -como son la mayoría- diciéndome :señor esta servido el nido…me causo gracia, también pensé que estaba loco, pero eso es tema de otra ocasión y como no, de otra persona.

Seguí contemplando aquella muchedumbre, la vasta figura que formaban dominaba un limitado horizonte, ya que se perdían haya en un agujero, no muy lejano, que tenia el muro de un gran solar.

de ancho tenia aquel río aproximadamente unos cuatro o cinco o seis o siete centímetros , yo nunca he sabido la medida de algo, la impresión que causaban al observarlas era de desespero y agitación, me sentí emparentado con ellas, pues mis problemas, los que todos tenemos constituyen la uniformidad en todos los seres y porque no? Una forma de ser feliz.

observaba su numero, su gran cantidad de integrantes, su silencio, su tenso silencio, como el silencio que asumen esos seres que saben o que imaginan mas cosas que uno, pensé en su incestuoso origen, deduje que por eso y solo por eso, no podría ser yo: una hormiga.

Alguien viene
Se aproxima, y me farfulla al oido algo así como:
¡Hey el ingeniero te busca, tiene un trabajito pa’que hagas… esta grande el hormiguero!
Se va, sube la loma.
Y ratifico: odio el comunismo.

Me imaginé a la reina de esa colonia pariendo y pariendo la comparé con una mujer… no dió resultado, para tener tantos hijos tendría que ser mas puta que madame Bovari, que Sara la mujer de Abraham o que krishna en su correspondiente versión femenina.

Pensé en todas sus crías en fila, miles, millones con la cantidad de individuos suficientes para alinearlos y configurar cualquier imagen de la naturaleza, podría hacerse cualquier dibujo con todas las fichas de un hormiguero, es posible que los hombres solo fuéramos figuras preconcebidas en un hormiguero…o de un hormiguero.

Jueputa me canse de estar allí en cuclillas y fui a ver que quería ese ingeniero comemierda. A ella, no la pude llamar.

(2007)

at work


Hacia frío aquel día en el taller, a pesar de que el trabajo allí era una sucesión de labores ilimitadas, estaba disfrutando de unos momentos de descanso, los obreros cuando descansan, solo pensamos en las labores que nos esperan, por eso los obreros como pensadores…valemos tres pesos.

Al lado de la sección donde laboraba, habían trasladado a un nuevo trabajador, que cantaba siempre canciones tristes, escuchaba predicadores –mas tristes todavía- en un transistor roto y mugroso, se llamaba jorge, jorge limpiaba sus uñas con una tapa de gaseosa cada vez que terminaba de lavar un carro, era posible, el lo hacia posible, aun a costa de ellas.

Tenia labio leporino, le llamábamos medio pico, nunca se supo quien le puso aquel apodo, era fortísimo, bajito, anti-negros, anti-todo, hiperactivo y silencioso…jorge era un magnifico vasallo.

Jorge había acabado todas sus labores, las que le correspondían y las que no, yo lo miraba, el se hacia el weon…así que yo me limitaba a engrasar carros, fumarme un pucho y pensar que todo estaba bien.

Medio pico apagó el radio, prendió fuego al tarro de la basura (una de sus actividades favoritas que solo realizaba a la hora de salir) eran las cuatro de la tarde, cuando la salida era a las seis llegado a ese punto note sus gruesas gotas de sudor.

Me miro de frente como se mira un espejo, tuve la sensación de que miraba a través de mi, me sonrió, con la terrible sonrisa de las cuatro de la tarde de un lavador de carros leporino, laborando continuamente desde las siete de la mañana, sin nadie que le ayude, con dos embargos por alimentos y un hijo maricon.

Mire mi machete, tuve un ademán involuntario de agresión, el lo noto, e hizo un rodeo amplio, estoy seguro mas amplio del que hubiera hecho sino se me notara el disgusto. Lo seguí con la mirada, ato dos varillones de madera bien fino y les amarro un zapato en la punta, mientras hacia esto lo escuche murmurar por lo bajo y temblaba ante todo temblaba, a mí el cigarrillo ya me sabia a cualquier cosa y apretaba mi machete, estaba bien puto, de repente hizo un gesto enérgico y alzo lo que construyo, no entendía yo nada, ni mierda de lo que medio pico hacia, cuando lo note era ya tarde.

Desde lo alto se desprendió un nido con tres pichones de canario, silvestre, y para el que no entienda que es silvestre, quiero decir libre, libre como nunca colombiano alguno ha sido, sin impuestos sin dentistas ni bancos, libre ijueputa libre.

Caían

Describían en sus líneas de caída la perfección de algo.

Sentí la eternidad entre su caída y el atroz golpe con que murieron.

Se volvieron mierda

Lo vi. Sonriente, hasta bello de lo horrible el ijueputa, como cuando en las películas gringas los pilotos de aviones aterrizan sanos y salvos.

Levanto de nuevo su hoz, luego de los canarios se dirigía ahora al nidito de los azulejos.

No pude decirle nada.