Caminaba sin rumbo por la calle contemplando lo que se atravesara, me creía un escritor, siempre fui el primero en creerlo… necesitaba recoger material para escribir, en consecuencia tendría que caminar, por eso si quisieran encontrar una fuente testimonial de quien escribe y quien no, deberían acudir a las suelas de los zapatos mucho antes que a un anuario de estudiantes de literatura y otros amuletos.
Aquella tarde nublada de abril, sintiéndome el centro de una broma pesada, mascaba placidamente un chicle que se había puesto duro y además había adquirido un sabor a sangre, mientras media la calle a pasos cortos lo escupí sobre un charco que había en el piso cuyo fondo parecía contemplarme a través de sus aguas mierdosas y verdes.
Mire mientras deambulaba: una cafetería, me asome dentro, vi. Los mismos hijueputas bobos de siempre, solo faltaba yo. Todos sentados a distancias regulares entre si, asumiendo ademanes impersonales muriéndose de ganas de que el sujeto de enseguida les dijera: “oye escribes poesía?” o “te doy cien mil por un polvo”
Las cafeterías son un sitio donde muy pocos se atreven a comerse las uñas.
No podía faltar yo en aquel cuadro, me comí las uñas me tome el café, sabia a jabón, Salí.
Al rato de deambular me hallaba frente a un sex shop…contemplando la usura en una de sus nuevas expresiones, leí las etiquetas decían cosas interesantes tales como: “haga que su verga le crezca” “erección ilimitada” “cacheteador de cambriones garantizado”
Me asuste al leerlo, despertó mi curiosidad entre al sitio y pregunte:
-me enseña el mesmerizador de cabrones, alo cual el empleado me corrigió
-“cacheteador de cambriones “, parecía complacido al corregirme, sin embargo no logro despertar mi admiración.
- bien, me lo enseña?
-claro.
Acto seguido se dirigió ala trastienda del “sex shop” y trajo una imponente caja del tamaño de una escoba con toda una gama de inscripciones de referencia sexual, colores metálicos, actrices porno sonreían para mi desde aquellos cartones pintados, no pude evitarlo y pensé en sarcófagos egipcios, la tumba de Ramses y eso.
Empleado dijo prosaicamente !listo para ver el cacheteador de cambriones!
Quise responderle y decirle ¡listo!, no funciono, no pude.
Levanto la tapa y me lo ofreció era una especie de matamoscas modificado, supe de inmediato su funcionalidad al verle, darle de garrotazos, al otro.
-Y los cambriones.
-los cambriones son estas pequeñas, protuberancias, los repuestos los vendemos aquí mismo, traídos de Francia, los hay de diferente intensidad según se vaya uno volviendo experto, usted sabe, además estamos en promoción, señor.
Me fui…de repente no me interesaba ya el cacheteador de cambriones.
Seguí mi paseo había un casino, quise entrar, hasta que leí el slogan de la entrada
“Maquinas tragamonedas” y pensé que el nombre lo decía todo, no quise que una maquina se tragara mis monedas.
Seguí la marcha de repente contemple varias jaulas en un local unas sobre las otras con lo que parecían unas manchas blancas vivientes dentro, cuando estuve cerca las identifique eran pollos.
En las jaulas de abajo habían jaulas de pollitos, pequeños y amarillitos atestadas de ellos en un completo caos y agitación allí en esa jaula de escasos dos metros cuadrados estaba la acción en todas sus formas, piaban agudísimamente, para mi lloraban, su llanto parecía tener un carácter implorativo.
En la jaula que seguía en orden inmediatamente ascendente había un gallo enorme, tenia su propia jaula, lleno de cicatrices intimidantes, con un aire de leyenda mexicana en el rostro y parecía decirme “no te acerques tanto chico, tengo un primo paramilitar en la dorada caldas, podría dolerte”, fresco men -pensé- no me acerqué.
Iba a contemplar la jaula superior cuando llego la empleada del local, tenia la cara rechoncha, el culo rechoncho, el cuerpo rechoncho, además de todo lo demás, sin embargo su presencia me pareció refrescante.
Me cayo bien…yo también soy rechoncho.
Me dijo:
- a la orden.
- Gracias niña, aquí mirando.
- Mire, bien pueda
- Por eso no cobran si o no?
Me sonreía con una muralla de dientes blancos muy separados.
Me fije en la jaula de arriba eran unos pollos cuya edad no era la del gallo ni la de los pollitos sino de una intermedia algo así como unos pollos adolescentes,
Tenían el pico cortado
Sangrante,
A algunos se les seco la sangre sobre el pico.
-nena para que les cortan el pico?
-para que no picoteen los huevos que ponen.
-Con que se los cortan?
-Con una maquinita…que se nos dañó,
El gallo sacaba su cabecita legendaria tratando de mirarme para elaborar un retrato hablado de mí e informar de mi a su primo paraco, le ignore.
-Nena con que se los cortaron entonces?
-con unas tijeras calientes… (Se reía la ijueputa)
-Y por que sangran?
-en el tijeretazo alcanzamos a cortar nervios y vasos sanguíneos. la maquina cauteriza inmediatamente, a algunos también se les corta la lengua…eso si por equivocación…eso si por equivocación.
-pero la maquina esta dañada no? Pregunte yo
-por eso caliento la tijera al rojo vivo.
Se seguía riendo la muy perra
Sabía que era inútil preguntar pero aun así lo hice.
-Les dolerá?
-patalean como locos, pero no les duele, que les va a doler.
Mire los pollos adolescentes con sus picos sangrantes partidos con una tijera al rojo vivo, comprendí sus miradas atónitas nerviosas y locas.
Mi simpatía se volvió de piedra, hice ademán de irme
-cuantos pollo va a llevar señor.
Le grite: ¡COMETEUNAMIERDA!
viernes, 11 de mayo de 2007
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2 comentarios:
sos bueno,muy bueno de hecho me he hecho adicto alo que vos escribis nada tenes que envidierle a bonilla o a vallejo, es cuestion de tiempo que te descubran.
roberto onneti, buenos aires (argentina)
... gracias a ti por leer mis cosas; hemos empezado a compartir el mundo que sólo existe en nuestras propias mentes y se recrea de la mejor manera posible a través de las palabras.
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