chica joven despierta en la tina de un motel sumergida en agua ensangrentada.
mujer madura recibe de su esposo cirujano un anillo de diamantes
sábado, 8 de septiembre de 2007
miércoles, 29 de agosto de 2007
JOKORONGOLONGO
Me levanto en la mañana con una sensación
inusual de bienestar, deseando enfrentarme a la ducha fría cuanto antes,
deseaba bañarme con tantas ganas que me parecía del todo injusto que solo lo
pudiera hacer una vez al día, pues los dueños del inquilinato en que vivía se
molestaban si repetía la dosis, tuve sueños dulces, un tanto eréctiles, no
mucho, pero si lo suficiente para despertarme de buen humor.
Hace frío aquí en Londres y
cuando salgo a la calle todo me parece novedoso, los buses grandes, la misma
tierra, las inglesas con su carencia de sentido común y labiales en cada
bolsillo del abrigo. Inclusive me causa gracia la escasa maleza que surge entre
los intersticios de cada loza de pavimento en estos andenes ingleses.
Voy caminando por una calle
agradablemente nublada, me hallo contemplando las vitrinas y exhibidores que a
cada lado se dibujan, tiendas de ropa de prestigiosos diseñadores que se
repiten aquí como en Colombia: puestos para vender minutos de celular, barberías
y salas de tatuaje. Me hallo agradablemente vestido con un abrigo muy cálido y
cómodo, cuyo material desconocía, quizás por no pertenecer a la cotidianidad
del tercer mundo que como dijo Jattin "viene a ser como el octavo",
siento un aire frío, revitalizador que al Caminar voy tomando con avidez,
me sorprendo al recordar lo que
me sacó con tanta urgencia a la calle... fue Alejandra, me voy a ver con ella,
hace como cuatro años que no la veo, a Alejandra le había regalado mi peor
poema, Alejandra fue mi novia siempre que se lo pedí, pero no pude soportar la
carga de su inusitada personalidad, me besaba como si mordiera una guayaba,
besaba con todo el cuerpo y eso me encantaba. recuerdo un día (mientras
paseábamos) me contó una historia trágica, al respecto de una tía o
prima que se hallaba agonizando, luego me dijo a secas: ¡me voy a Inglaterra!,
ahora al cabo de cinco años había yo también venido a dar por estos lares, ella
se dio cuenta llamándome a Pereira donde le contaron que también estaba en Londres
y le dieron mi número de móvil, hoy tengo esa cita con ella… "a las diez,
no me falles" me dijo por el teléfono, justo ahora son las ocho y media,
tengo muy buen tiempo para llegar al pub donde me citó :"the hawley
arms",
llegue treinta minutos antes de
la cita, entré al bar, observé dos bellas mujeres asiáticas que se hallaban
sorbiendo un tazón con una sustancia caliente y que se quedaron observándome
por unos instantes, luego se comentarían algo y reirían, luego de sentarme las
miraba furtiva pero insistentemente, admiraba sus brazos largos y delgados, miraba
como se aferraban estos a unas clavículas particularmente estrechas, miraba sus
piernas largas fundadas en bluyines descaderados que resaltaban la estrechez de
sus caderas, calculaba que debían de medir algo más de uno ochenta, deberían
ser modelos de alguna casa de diseñador, una de ellas me sorprendió mirándola y
lejos de reaccionar mal o molestarse, me sonrió, mientras sostenía un tazón de
bebida en la delgada y fina mano, dijo algo en su idioma y al ver que yo
no le comprendía, hizo un gesto donde daba a entender que quería acompañarme ,
yo le hice (claro) un gesto positivo mientras ella comentaba algo con su amiga,
esta era de proporciones idénticas pero un tanto menos agraciada ,cuando se
levantó para acompañarme llego Alejandra causando un gran estrépito, con una
botella de vino en la mano, la chica asiática vió mi rostro y comprendió, se
dirigió a su silla de nuevo, con expresión seria y sombría le dijo a su amiga
algo así como "jokorongolongo" mientras que la otra con una mirada de
rallar ladrillos, me vió a los ojos y apretó los labios, se levantaron y se
fueron, todo en una fracción de segundo.
Realmente no lo lamenté, pues
cuando ví a Alejandra se me olvido todo, tenía ese estereotipo núbil y
adolescente de siempre, sus brillantes ojos verdes posaban sobre mi mil besos y
realmente si no lo veo no lo creo, parecía realmente más alta, como de uno
ochenta, cuando en Colombia me llegaba escasamente al hombro, se aproximó, me
besó inusitadamente pero exactamente de la forma como yo recordaba, cuando se
apartó, me extendió su brazo con una botella de vino en la mano y un ramo de
flores en la otra, como era obvio me apresuré a recibir la botella, el
ramo se le cayó, y ella se agachó a recoger el ramo, y vi como su pantalón descaderado
revelaba para mí su ropa interior, era de encaje y color rosa, esta
visión definitivamente mejoró aún más mi esplendido día, ella captó el detalle
y acercándose a mi oído dijo: "si te manejas bien veras muchas cosas más"
me quede de piedra con su ademán furiosamente coqueto, la invite a sentarse,
mientras ella hablaba y hablaba , yo me preocupe solo de detallarla, tenía el
talle fino y su rostro era de una inmaculada blancura, sus ojos no eran del
verde de siempre sino más lindos ,tenía el cabello más largo aun y su extremada
delgadez le daba un aire de fragilidad, lo que notaba era que su personalidad
había cambiado, ante mi tenía ahora: una mujer muy decidida, que sabe lo que
quiere.
sin
titubeos me dijo "llévame a tu apartamento", flotando la llevé, con
precaución abrí la puerta, pues sabía que al salir no había ni tendido ni la
cama, pero oh sorpresa, todo estaba en su sitio y además fragante, no sé por
qué, pero olía a sándalo, nos tumbamos en la cama y sin preámbulos, ni musarañas, ni zalamerías se fue desvistiendo, pude ver cuan largo era el
recorrido que debían de tomar sus bluyines para desnudar sus dos bellas y
largas piernas de marfil, luego se sentó en el borde de la cama, sonriéndome de
soslayo, sostenía su mirada con la mía mientras liberaba sus largos y delgados
brazos de una diminuta camiseta, sus ojos verdes se fijaron de pleno en mí y no
pude comprender ¿por qué a mí?, ¿porque a mí me estaba pasando esto?, ¿Por
qué ella pudiendo tener un ricachón a sus pies, se empeñaba en darle el mejor
día de su vida a este infeliz?, ¿porque su bello cuerpo pretendía ser esclavo de
mis deseos?, llegando a este punto me pareció todo muy sospechoso , pero me deje
llevar, se tumbó a mi lado, parecía que mi áspera y peluda piel sacaba chispas
a aquella delicadeza, se trepo sobre mí, me miró y se fue acercando a besarme
con sus brazos alrededor de mi cuello ...ahí fue cuando booooom, sentí la
gotera de siempre en la cabecera de la cama, aquella gotera que caía siempre
sobre mi como un látigo cuando menos lo esperaba, los truenos gritaban como
burlándose de haberme despertado, me senté al borde de la cama, tomé conciencia
, estaba en Colombia , en la mitad de mi carrera de derecho con el recuerdo
latente de un profesor que se creía mi papa diciéndome "señor patiño muy
mal su examen, me decepcionó 2.5 en contratos",
No tenía novia, estaba solo, despiadadamente
solo; la gotera me recordó que debía correr la cama, la corrí, encendí un
cigarrillo, me senté en el escritorio a escribir este relato, al lado mío
estaba ese parcial con su flamante dos punto cinco burlándose de mí, preferiría
seguir durmiendo, debía levantarme a trabajar a las cinco am en ese
inmundo taller, donde seguramente de una manera u otra perdería más exámenes; malas
noticias amigo, se acabó el cigarrillo y no tengo más, son las 3 y 45 de la
mañana, no tengo sueño, tengo vencido el plazo para pagarle al banco la cuota
de la universidad, me sentí mal…masturbarme no mejoraría nada, recordé el
título de un libro de Charry Lara: la furia de los elementos, pensé en una
cuerda que había comprado para ahorcarme, decidí no hacerlo, recordé la
disyuntiva de Albert Camus frente al suicidio, ¿me suicido o me preparó un café?,
hoy necesito más coraje para vivir que para colgarme pensé, tenía mucho
frío, puse mi cabeza sobre mis rodillas y decidí quedarme así, a ver qué
pasaba.
viernes, 11 de mayo de 2007
LOS CARELOCOS
Caminaba sin rumbo por la calle contemplando lo que se atravesara, me creía un escritor, siempre fui el primero en creerlo… necesitaba recoger material para escribir, en consecuencia tendría que caminar, por eso si quisieran encontrar una fuente testimonial de quien escribe y quien no, deberían acudir a las suelas de los zapatos mucho antes que a un anuario de estudiantes de literatura y otros amuletos.
Aquella tarde nublada de abril, sintiéndome el centro de una broma pesada, mascaba placidamente un chicle que se había puesto duro y además había adquirido un sabor a sangre, mientras media la calle a pasos cortos lo escupí sobre un charco que había en el piso cuyo fondo parecía contemplarme a través de sus aguas mierdosas y verdes.
Mire mientras deambulaba: una cafetería, me asome dentro, vi. Los mismos hijueputas bobos de siempre, solo faltaba yo. Todos sentados a distancias regulares entre si, asumiendo ademanes impersonales muriéndose de ganas de que el sujeto de enseguida les dijera: “oye escribes poesía?” o “te doy cien mil por un polvo”
Las cafeterías son un sitio donde muy pocos se atreven a comerse las uñas.
No podía faltar yo en aquel cuadro, me comí las uñas me tome el café, sabia a jabón, Salí.
Al rato de deambular me hallaba frente a un sex shop…contemplando la usura en una de sus nuevas expresiones, leí las etiquetas decían cosas interesantes tales como: “haga que su verga le crezca” “erección ilimitada” “cacheteador de cambriones garantizado”
Me asuste al leerlo, despertó mi curiosidad entre al sitio y pregunte:
-me enseña el mesmerizador de cabrones, alo cual el empleado me corrigió
-“cacheteador de cambriones “, parecía complacido al corregirme, sin embargo no logro despertar mi admiración.
- bien, me lo enseña?
-claro.
Acto seguido se dirigió ala trastienda del “sex shop” y trajo una imponente caja del tamaño de una escoba con toda una gama de inscripciones de referencia sexual, colores metálicos, actrices porno sonreían para mi desde aquellos cartones pintados, no pude evitarlo y pensé en sarcófagos egipcios, la tumba de Ramses y eso.
Empleado dijo prosaicamente !listo para ver el cacheteador de cambriones!
Quise responderle y decirle ¡listo!, no funciono, no pude.
Levanto la tapa y me lo ofreció era una especie de matamoscas modificado, supe de inmediato su funcionalidad al verle, darle de garrotazos, al otro.
-Y los cambriones.
-los cambriones son estas pequeñas, protuberancias, los repuestos los vendemos aquí mismo, traídos de Francia, los hay de diferente intensidad según se vaya uno volviendo experto, usted sabe, además estamos en promoción, señor.
Me fui…de repente no me interesaba ya el cacheteador de cambriones.
Seguí mi paseo había un casino, quise entrar, hasta que leí el slogan de la entrada
“Maquinas tragamonedas” y pensé que el nombre lo decía todo, no quise que una maquina se tragara mis monedas.
Seguí la marcha de repente contemple varias jaulas en un local unas sobre las otras con lo que parecían unas manchas blancas vivientes dentro, cuando estuve cerca las identifique eran pollos.
En las jaulas de abajo habían jaulas de pollitos, pequeños y amarillitos atestadas de ellos en un completo caos y agitación allí en esa jaula de escasos dos metros cuadrados estaba la acción en todas sus formas, piaban agudísimamente, para mi lloraban, su llanto parecía tener un carácter implorativo.
En la jaula que seguía en orden inmediatamente ascendente había un gallo enorme, tenia su propia jaula, lleno de cicatrices intimidantes, con un aire de leyenda mexicana en el rostro y parecía decirme “no te acerques tanto chico, tengo un primo paramilitar en la dorada caldas, podría dolerte”, fresco men -pensé- no me acerqué.
Iba a contemplar la jaula superior cuando llego la empleada del local, tenia la cara rechoncha, el culo rechoncho, el cuerpo rechoncho, además de todo lo demás, sin embargo su presencia me pareció refrescante.
Me cayo bien…yo también soy rechoncho.
Me dijo:
- a la orden.
- Gracias niña, aquí mirando.
- Mire, bien pueda
- Por eso no cobran si o no?
Me sonreía con una muralla de dientes blancos muy separados.
Me fije en la jaula de arriba eran unos pollos cuya edad no era la del gallo ni la de los pollitos sino de una intermedia algo así como unos pollos adolescentes,
Tenían el pico cortado
Sangrante,
A algunos se les seco la sangre sobre el pico.
-nena para que les cortan el pico?
-para que no picoteen los huevos que ponen.
-Con que se los cortan?
-Con una maquinita…que se nos dañó,
El gallo sacaba su cabecita legendaria tratando de mirarme para elaborar un retrato hablado de mí e informar de mi a su primo paraco, le ignore.
-Nena con que se los cortaron entonces?
-con unas tijeras calientes… (Se reía la ijueputa)
-Y por que sangran?
-en el tijeretazo alcanzamos a cortar nervios y vasos sanguíneos. la maquina cauteriza inmediatamente, a algunos también se les corta la lengua…eso si por equivocación…eso si por equivocación.
-pero la maquina esta dañada no? Pregunte yo
-por eso caliento la tijera al rojo vivo.
Se seguía riendo la muy perra
Sabía que era inútil preguntar pero aun así lo hice.
-Les dolerá?
-patalean como locos, pero no les duele, que les va a doler.
Mire los pollos adolescentes con sus picos sangrantes partidos con una tijera al rojo vivo, comprendí sus miradas atónitas nerviosas y locas.
Mi simpatía se volvió de piedra, hice ademán de irme
-cuantos pollo va a llevar señor.
Le grite: ¡COMETEUNAMIERDA!
Aquella tarde nublada de abril, sintiéndome el centro de una broma pesada, mascaba placidamente un chicle que se había puesto duro y además había adquirido un sabor a sangre, mientras media la calle a pasos cortos lo escupí sobre un charco que había en el piso cuyo fondo parecía contemplarme a través de sus aguas mierdosas y verdes.
Mire mientras deambulaba: una cafetería, me asome dentro, vi. Los mismos hijueputas bobos de siempre, solo faltaba yo. Todos sentados a distancias regulares entre si, asumiendo ademanes impersonales muriéndose de ganas de que el sujeto de enseguida les dijera: “oye escribes poesía?” o “te doy cien mil por un polvo”
Las cafeterías son un sitio donde muy pocos se atreven a comerse las uñas.
No podía faltar yo en aquel cuadro, me comí las uñas me tome el café, sabia a jabón, Salí.
Al rato de deambular me hallaba frente a un sex shop…contemplando la usura en una de sus nuevas expresiones, leí las etiquetas decían cosas interesantes tales como: “haga que su verga le crezca” “erección ilimitada” “cacheteador de cambriones garantizado”
Me asuste al leerlo, despertó mi curiosidad entre al sitio y pregunte:
-me enseña el mesmerizador de cabrones, alo cual el empleado me corrigió
-“cacheteador de cambriones “, parecía complacido al corregirme, sin embargo no logro despertar mi admiración.
- bien, me lo enseña?
-claro.
Acto seguido se dirigió ala trastienda del “sex shop” y trajo una imponente caja del tamaño de una escoba con toda una gama de inscripciones de referencia sexual, colores metálicos, actrices porno sonreían para mi desde aquellos cartones pintados, no pude evitarlo y pensé en sarcófagos egipcios, la tumba de Ramses y eso.
Empleado dijo prosaicamente !listo para ver el cacheteador de cambriones!
Quise responderle y decirle ¡listo!, no funciono, no pude.
Levanto la tapa y me lo ofreció era una especie de matamoscas modificado, supe de inmediato su funcionalidad al verle, darle de garrotazos, al otro.
-Y los cambriones.
-los cambriones son estas pequeñas, protuberancias, los repuestos los vendemos aquí mismo, traídos de Francia, los hay de diferente intensidad según se vaya uno volviendo experto, usted sabe, además estamos en promoción, señor.
Me fui…de repente no me interesaba ya el cacheteador de cambriones.
Seguí mi paseo había un casino, quise entrar, hasta que leí el slogan de la entrada
“Maquinas tragamonedas” y pensé que el nombre lo decía todo, no quise que una maquina se tragara mis monedas.
Seguí la marcha de repente contemple varias jaulas en un local unas sobre las otras con lo que parecían unas manchas blancas vivientes dentro, cuando estuve cerca las identifique eran pollos.
En las jaulas de abajo habían jaulas de pollitos, pequeños y amarillitos atestadas de ellos en un completo caos y agitación allí en esa jaula de escasos dos metros cuadrados estaba la acción en todas sus formas, piaban agudísimamente, para mi lloraban, su llanto parecía tener un carácter implorativo.
En la jaula que seguía en orden inmediatamente ascendente había un gallo enorme, tenia su propia jaula, lleno de cicatrices intimidantes, con un aire de leyenda mexicana en el rostro y parecía decirme “no te acerques tanto chico, tengo un primo paramilitar en la dorada caldas, podría dolerte”, fresco men -pensé- no me acerqué.
Iba a contemplar la jaula superior cuando llego la empleada del local, tenia la cara rechoncha, el culo rechoncho, el cuerpo rechoncho, además de todo lo demás, sin embargo su presencia me pareció refrescante.
Me cayo bien…yo también soy rechoncho.
Me dijo:
- a la orden.
- Gracias niña, aquí mirando.
- Mire, bien pueda
- Por eso no cobran si o no?
Me sonreía con una muralla de dientes blancos muy separados.
Me fije en la jaula de arriba eran unos pollos cuya edad no era la del gallo ni la de los pollitos sino de una intermedia algo así como unos pollos adolescentes,
Tenían el pico cortado
Sangrante,
A algunos se les seco la sangre sobre el pico.
-nena para que les cortan el pico?
-para que no picoteen los huevos que ponen.
-Con que se los cortan?
-Con una maquinita…que se nos dañó,
El gallo sacaba su cabecita legendaria tratando de mirarme para elaborar un retrato hablado de mí e informar de mi a su primo paraco, le ignore.
-Nena con que se los cortaron entonces?
-con unas tijeras calientes… (Se reía la ijueputa)
-Y por que sangran?
-en el tijeretazo alcanzamos a cortar nervios y vasos sanguíneos. la maquina cauteriza inmediatamente, a algunos también se les corta la lengua…eso si por equivocación…eso si por equivocación.
-pero la maquina esta dañada no? Pregunte yo
-por eso caliento la tijera al rojo vivo.
Se seguía riendo la muy perra
Sabía que era inútil preguntar pero aun así lo hice.
-Les dolerá?
-patalean como locos, pero no les duele, que les va a doler.
Mire los pollos adolescentes con sus picos sangrantes partidos con una tijera al rojo vivo, comprendí sus miradas atónitas nerviosas y locas.
Mi simpatía se volvió de piedra, hice ademán de irme
-cuantos pollo va a llevar señor.
Le grite: ¡COMETEUNAMIERDA!
martes, 1 de mayo de 2007
viejo hijueputa
¡Viejo hijueputa!, será que no lo quieren en la casa o que?, -pensaba yo-, sin embargo podría suceder también que ciertas personas solo posean unas cuantas cátedras y que para ellas, estas sean las máximas expresiones de aceptación que tienen, es mas, no lo conjeturaba, lo sabia, siempre sabia yo cualquier cosa que me inventaba.
De repente me dieron unas delirantes ganas de llamar a Isabel, esta era una actitud inusual en mí, que no me interesaba casi nunca por nadie y que procuraba casi siempre el reposo, pues considero al amor: el anticipo de fatigosas actividades. Isabel era la mejor amiga de mi ex-novia claudia, isa había demostrado simpatía hacia mí, varias veces: una vez me regalo un libro, otra me dijo que a veces la belleza si era externa, y note siempre un fugaz sonrojo al hablarme, yo sabía que al menos le agradaba.
En plena clase de criminología una de las materias de estudio en la carrera de derecho, cansona ella, debido a la eterna actitud de algunos docentes de anular a los alumnos, decidí llamar a Isabel y arriesgarme a ver si salía conmigo, yo jamás tengo minutos en mi celular.
-Juan regálame un minutico ome
-marica, en la trampa que’ste cucho es canson con las llamadas en clase.
-ese viejo marica es canson con todo, too’ bien
Sin embargo no me quise arriesgar y Salí de clase a llamar
Me recosté en la baranda, mire la hora eran como las 7 de la noche y pensé: si tengo suerte me como a Isabel en una semana, otro día nos casamos, y hoy me contesta esta llamada.
Marque, había un silencio, para mi el mundo se limitaba a tener un solo sonido en ese momento “el mundo nunca ha sido mi mundo” biiiiiiiiip…..biiiiiiiiiiiip,
Alo
Alo, con quien?
-con miguel
-con miguel, cual miguel?
-el ex novio de claudia.
-ah, hmmm, hola miguel.
Hola isa, necesito hablar contigo podemos vernos
-ya, ahora?
Si, ya, a menos que tengas algo que hacer…
-pues no, me estaba duchando, pero….no importa, dime donde
-en la cava de Toledo
-donde?, ahh ya, listo…a las 8?
-a las 8 esta bien.
Entre al salón, entregue el celular, me atreví a mirar al docente a la cara (error imperdonable en la u, si te importa terminar la carrera) como simple excusa para ausentarme; embriagado estaba con la sensación de triunfo que me procuraba la aceptación de Isabel a salir conmigo, llegado a ese punto todo me importaba un culo.
No me acuerdo ni de cómo llegue al lugar donde la debía esperar, allí estaba. La hora convenida había pasado no mas, hacia quince minutos, no me parecía falta alguna, yo que tanto detesto la impuntualidad.
Al fin llegó, su imagen me causo decepción, imagine que se arreglaría mas, tenia unos jeans que le quedaban horribles, zapatos amarillos, el cabello recién lavado, su cuerpo en conjunto tenia un extraño aire de mantis religiosa, además traía una actitud extraña como de tener mucho afán, empezaba yo a presentir que me equivocaba, aun así su presencia me parecía perfecta.
Puso su anguloso trasero en la silla, le pregunté que tomaba, me dijo:
Nada.
yo había estado dándole a una copa de vino, el vino cuando uno esta acompañado es algo que se pasa, pero para mi a solas el vino era algo así como un encarte, no me sentí bien.
Empezamos a charlar era una charla pesada que hablándolo a plata blanca yo inicie mal, tuve la sensación de que la anulaba con algunas citas y referencias literarias, ella como crucifijo utilizo a Antanas Mockus, diciéndome que era su autor favorito y que me recomendaba varios libros del man, llegado a ese punto logro su exorcismo, ¡deje de hablar de libros! o mejor, yo comprendí que simplemente no podía ser autentico con ella, mi autenticidad siempre ofende, no se charlar y lo que digo ha sonado siempre a presunción, por los siglos de los siglos amén.
Me pidió que nos fuéramos a otro sitio. Bien, a mi me encanto la sugerencia, y creí que la razón era por que era una mujer que tenia iniciativas ¡ya tiene iniciativas conmigo!, asombrado y contento calculaba yo que en la caminata me iría mejor.
Caminamos mucho esa noche y la cosa creía yo, me estaba resultando fácil, tan fácil que sinceramente jamás lo creí, pero jueputa, estaba solo como siempre, no tenia nada que perder, y así me deje llevar.
Entre las cosas relevantes que me contó: era que por fin se había logrado graduar de abogado, de lo mal que lo paso estudiando para los exámenes preparatórios, de la molestia que sentiría mi ex novia si se enteraba que estaba yo andando con ella, de su intención de conseguir la obra completa de Oscar Wilde en una bonita edición, edición que tenia yo y que inmediatamente calcule obsequiarle el día de la mujer. Yo la reclamaba en amores y ella me hacia sentir como un objeto en estudio, cuando nos cansamos de andar le acompañe a su casa y termine con la sensación de haberle cogido mucho aprecio, era alrededor de la una y media de la mañana la despedida fue un beso en la mejilla, pero era un beso raro, agradable e intimo, a cámara lenta, que disfrute mucho, y le consideré como la confirmación de algo que yo dude toda la noche.
Trate de reiterarle mi existencia otros días, creo que lo tomó a mal, llego a tener mal tono en sus respuestas, cuando lo percibí, me prometí regularme, yo estaba dando la cosa por perdida y ya me preparaba para la ausencia.
Creo que fue un sábado cuando recibí una llamada en la que con tono recio y forzadamente dulce, Isabel me pedía que le repitiera lo que yo le había dicho, me sentí sometido a una prueba y le reitere mis intenciones, allí mismo me respondió con tono de reproche que yo no le gustaba ni mierda, y que si tenia pretensiones con ella las olvidara absolutamente.
Yo dije:
- bien, trato hecho, me quedo con el beso y la caminata,
dudo un minuto y me colgó
El suceso me pareció peculiar, no me extrañó, entendí.
Al termino de una hora me llamo claudia llorando, me dijo que la llamada que me había hecho Isabel la había hecho en presencia suya, que había escuchado todo… ahh y que yo era un malparido…a mí me pareció más malparida Isabel.
(geovanny patiño/colombiano/2007)
De repente me dieron unas delirantes ganas de llamar a Isabel, esta era una actitud inusual en mí, que no me interesaba casi nunca por nadie y que procuraba casi siempre el reposo, pues considero al amor: el anticipo de fatigosas actividades. Isabel era la mejor amiga de mi ex-novia claudia, isa había demostrado simpatía hacia mí, varias veces: una vez me regalo un libro, otra me dijo que a veces la belleza si era externa, y note siempre un fugaz sonrojo al hablarme, yo sabía que al menos le agradaba.
En plena clase de criminología una de las materias de estudio en la carrera de derecho, cansona ella, debido a la eterna actitud de algunos docentes de anular a los alumnos, decidí llamar a Isabel y arriesgarme a ver si salía conmigo, yo jamás tengo minutos en mi celular.
-Juan regálame un minutico ome
-marica, en la trampa que’ste cucho es canson con las llamadas en clase.
-ese viejo marica es canson con todo, too’ bien
Sin embargo no me quise arriesgar y Salí de clase a llamar
Me recosté en la baranda, mire la hora eran como las 7 de la noche y pensé: si tengo suerte me como a Isabel en una semana, otro día nos casamos, y hoy me contesta esta llamada.
Marque, había un silencio, para mi el mundo se limitaba a tener un solo sonido en ese momento “el mundo nunca ha sido mi mundo” biiiiiiiiip…..biiiiiiiiiiiip,
Alo
Alo, con quien?
-con miguel
-con miguel, cual miguel?
-el ex novio de claudia.
-ah, hmmm, hola miguel.
Hola isa, necesito hablar contigo podemos vernos
-ya, ahora?
Si, ya, a menos que tengas algo que hacer…
-pues no, me estaba duchando, pero….no importa, dime donde
-en la cava de Toledo
-donde?, ahh ya, listo…a las 8?
-a las 8 esta bien.
Entre al salón, entregue el celular, me atreví a mirar al docente a la cara (error imperdonable en la u, si te importa terminar la carrera) como simple excusa para ausentarme; embriagado estaba con la sensación de triunfo que me procuraba la aceptación de Isabel a salir conmigo, llegado a ese punto todo me importaba un culo.
No me acuerdo ni de cómo llegue al lugar donde la debía esperar, allí estaba. La hora convenida había pasado no mas, hacia quince minutos, no me parecía falta alguna, yo que tanto detesto la impuntualidad.
Al fin llegó, su imagen me causo decepción, imagine que se arreglaría mas, tenia unos jeans que le quedaban horribles, zapatos amarillos, el cabello recién lavado, su cuerpo en conjunto tenia un extraño aire de mantis religiosa, además traía una actitud extraña como de tener mucho afán, empezaba yo a presentir que me equivocaba, aun así su presencia me parecía perfecta.
Puso su anguloso trasero en la silla, le pregunté que tomaba, me dijo:
Nada.
yo había estado dándole a una copa de vino, el vino cuando uno esta acompañado es algo que se pasa, pero para mi a solas el vino era algo así como un encarte, no me sentí bien.
Empezamos a charlar era una charla pesada que hablándolo a plata blanca yo inicie mal, tuve la sensación de que la anulaba con algunas citas y referencias literarias, ella como crucifijo utilizo a Antanas Mockus, diciéndome que era su autor favorito y que me recomendaba varios libros del man, llegado a ese punto logro su exorcismo, ¡deje de hablar de libros! o mejor, yo comprendí que simplemente no podía ser autentico con ella, mi autenticidad siempre ofende, no se charlar y lo que digo ha sonado siempre a presunción, por los siglos de los siglos amén.
Me pidió que nos fuéramos a otro sitio. Bien, a mi me encanto la sugerencia, y creí que la razón era por que era una mujer que tenia iniciativas ¡ya tiene iniciativas conmigo!, asombrado y contento calculaba yo que en la caminata me iría mejor.
Caminamos mucho esa noche y la cosa creía yo, me estaba resultando fácil, tan fácil que sinceramente jamás lo creí, pero jueputa, estaba solo como siempre, no tenia nada que perder, y así me deje llevar.
Entre las cosas relevantes que me contó: era que por fin se había logrado graduar de abogado, de lo mal que lo paso estudiando para los exámenes preparatórios, de la molestia que sentiría mi ex novia si se enteraba que estaba yo andando con ella, de su intención de conseguir la obra completa de Oscar Wilde en una bonita edición, edición que tenia yo y que inmediatamente calcule obsequiarle el día de la mujer. Yo la reclamaba en amores y ella me hacia sentir como un objeto en estudio, cuando nos cansamos de andar le acompañe a su casa y termine con la sensación de haberle cogido mucho aprecio, era alrededor de la una y media de la mañana la despedida fue un beso en la mejilla, pero era un beso raro, agradable e intimo, a cámara lenta, que disfrute mucho, y le consideré como la confirmación de algo que yo dude toda la noche.
Trate de reiterarle mi existencia otros días, creo que lo tomó a mal, llego a tener mal tono en sus respuestas, cuando lo percibí, me prometí regularme, yo estaba dando la cosa por perdida y ya me preparaba para la ausencia.
Creo que fue un sábado cuando recibí una llamada en la que con tono recio y forzadamente dulce, Isabel me pedía que le repitiera lo que yo le había dicho, me sentí sometido a una prueba y le reitere mis intenciones, allí mismo me respondió con tono de reproche que yo no le gustaba ni mierda, y que si tenia pretensiones con ella las olvidara absolutamente.
Yo dije:
- bien, trato hecho, me quedo con el beso y la caminata,
dudo un minuto y me colgó
El suceso me pareció peculiar, no me extrañó, entendí.
Al termino de una hora me llamo claudia llorando, me dijo que la llamada que me había hecho Isabel la había hecho en presencia suya, que había escuchado todo… ahh y que yo era un malparido…a mí me pareció más malparida Isabel.
(geovanny patiño/colombiano/2007)
las arrieras
Necesito llamarla
Tengo que llamarla,
pensaba.
tuve una urgente necesidad de hablarle, luego de un tiempo a solas con mis pensamientos,( pensaba en la muerte, en muchas cosas y luego boom tenia que llamar).
así que luego de una escurrida de mi sitio de labor, ya me hallaba subiendo la loma que me separaba del sitio donde alquilaban el celular por minutos, cuando las observe: eran rojas, de un rojo maligno sin alegría, era un río de hormigas servido para mi, pensé en un mesero barato, empalagoso -como son la mayoría- diciéndome :señor esta servido el nido…me causo gracia, también pensé que estaba loco, pero eso es tema de otra ocasión y como no, de otra persona.
Seguí contemplando aquella muchedumbre, la vasta figura que formaban dominaba un limitado horizonte, ya que se perdían haya en un agujero, no muy lejano, que tenia el muro de un gran solar.
de ancho tenia aquel río aproximadamente unos cuatro o cinco o seis o siete centímetros , yo nunca he sabido la medida de algo, la impresión que causaban al observarlas era de desespero y agitación, me sentí emparentado con ellas, pues mis problemas, los que todos tenemos constituyen la uniformidad en todos los seres y porque no? Una forma de ser feliz.
observaba su numero, su gran cantidad de integrantes, su silencio, su tenso silencio, como el silencio que asumen esos seres que saben o que imaginan mas cosas que uno, pensé en su incestuoso origen, deduje que por eso y solo por eso, no podría ser yo: una hormiga.
Alguien viene
Se aproxima, y me farfulla al oido algo así como:
¡Hey el ingeniero te busca, tiene un trabajito pa’que hagas… esta grande el hormiguero!
Se va, sube la loma.
Y ratifico: odio el comunismo.
Me imaginé a la reina de esa colonia pariendo y pariendo la comparé con una mujer… no dió resultado, para tener tantos hijos tendría que ser mas puta que madame Bovari, que Sara la mujer de Abraham o que krishna en su correspondiente versión femenina.
Pensé en todas sus crías en fila, miles, millones con la cantidad de individuos suficientes para alinearlos y configurar cualquier imagen de la naturaleza, podría hacerse cualquier dibujo con todas las fichas de un hormiguero, es posible que los hombres solo fuéramos figuras preconcebidas en un hormiguero…o de un hormiguero.
Jueputa me canse de estar allí en cuclillas y fui a ver que quería ese ingeniero comemierda. A ella, no la pude llamar.
(2007)
Tengo que llamarla,
pensaba.
tuve una urgente necesidad de hablarle, luego de un tiempo a solas con mis pensamientos,( pensaba en la muerte, en muchas cosas y luego boom tenia que llamar).
así que luego de una escurrida de mi sitio de labor, ya me hallaba subiendo la loma que me separaba del sitio donde alquilaban el celular por minutos, cuando las observe: eran rojas, de un rojo maligno sin alegría, era un río de hormigas servido para mi, pensé en un mesero barato, empalagoso -como son la mayoría- diciéndome :señor esta servido el nido…me causo gracia, también pensé que estaba loco, pero eso es tema de otra ocasión y como no, de otra persona.
Seguí contemplando aquella muchedumbre, la vasta figura que formaban dominaba un limitado horizonte, ya que se perdían haya en un agujero, no muy lejano, que tenia el muro de un gran solar.
de ancho tenia aquel río aproximadamente unos cuatro o cinco o seis o siete centímetros , yo nunca he sabido la medida de algo, la impresión que causaban al observarlas era de desespero y agitación, me sentí emparentado con ellas, pues mis problemas, los que todos tenemos constituyen la uniformidad en todos los seres y porque no? Una forma de ser feliz.
observaba su numero, su gran cantidad de integrantes, su silencio, su tenso silencio, como el silencio que asumen esos seres que saben o que imaginan mas cosas que uno, pensé en su incestuoso origen, deduje que por eso y solo por eso, no podría ser yo: una hormiga.
Alguien viene
Se aproxima, y me farfulla al oido algo así como:
¡Hey el ingeniero te busca, tiene un trabajito pa’que hagas… esta grande el hormiguero!
Se va, sube la loma.
Y ratifico: odio el comunismo.
Me imaginé a la reina de esa colonia pariendo y pariendo la comparé con una mujer… no dió resultado, para tener tantos hijos tendría que ser mas puta que madame Bovari, que Sara la mujer de Abraham o que krishna en su correspondiente versión femenina.
Pensé en todas sus crías en fila, miles, millones con la cantidad de individuos suficientes para alinearlos y configurar cualquier imagen de la naturaleza, podría hacerse cualquier dibujo con todas las fichas de un hormiguero, es posible que los hombres solo fuéramos figuras preconcebidas en un hormiguero…o de un hormiguero.
Jueputa me canse de estar allí en cuclillas y fui a ver que quería ese ingeniero comemierda. A ella, no la pude llamar.
(2007)
at work
Hacia frío aquel día en el taller, a pesar de que el trabajo allí era una sucesión de labores ilimitadas, estaba disfrutando de unos momentos de descanso, los obreros cuando descansan, solo pensamos en las labores que nos esperan, por eso los obreros como pensadores…valemos tres pesos.
Al lado de la sección donde laboraba, habían trasladado a un nuevo trabajador, que cantaba siempre canciones tristes, escuchaba predicadores –mas tristes todavía- en un transistor roto y mugroso, se llamaba jorge, jorge limpiaba sus uñas con una tapa de gaseosa cada vez que terminaba de lavar un carro, era posible, el lo hacia posible, aun a costa de ellas.
Tenia labio leporino, le llamábamos medio pico, nunca se supo quien le puso aquel apodo, era fortísimo, bajito, anti-negros, anti-todo, hiperactivo y silencioso…jorge era un magnifico vasallo.
Jorge había acabado todas sus labores, las que le correspondían y las que no, yo lo miraba, el se hacia el weon…así que yo me limitaba a engrasar carros, fumarme un pucho y pensar que todo estaba bien.
Medio pico apagó el radio, prendió fuego al tarro de la basura (una de sus actividades favoritas que solo realizaba a la hora de salir) eran las cuatro de la tarde, cuando la salida era a las seis llegado a ese punto note sus gruesas gotas de sudor.
Me miro de frente como se mira un espejo, tuve la sensación de que miraba a través de mi, me sonrió, con la terrible sonrisa de las cuatro de la tarde de un lavador de carros leporino, laborando continuamente desde las siete de la mañana, sin nadie que le ayude, con dos embargos por alimentos y un hijo maricon.
Mire mi machete, tuve un ademán involuntario de agresión, el lo noto, e hizo un rodeo amplio, estoy seguro mas amplio del que hubiera hecho sino se me notara el disgusto. Lo seguí con la mirada, ato dos varillones de madera bien fino y les amarro un zapato en la punta, mientras hacia esto lo escuche murmurar por lo bajo y temblaba ante todo temblaba, a mí el cigarrillo ya me sabia a cualquier cosa y apretaba mi machete, estaba bien puto, de repente hizo un gesto enérgico y alzo lo que construyo, no entendía yo nada, ni mierda de lo que medio pico hacia, cuando lo note era ya tarde.
Desde lo alto se desprendió un nido con tres pichones de canario, silvestre, y para el que no entienda que es silvestre, quiero decir libre, libre como nunca colombiano alguno ha sido, sin impuestos sin dentistas ni bancos, libre ijueputa libre.
Caían
Describían en sus líneas de caída la perfección de algo.
Sentí la eternidad entre su caída y el atroz golpe con que murieron.
Se volvieron mierda
Lo vi. Sonriente, hasta bello de lo horrible el ijueputa, como cuando en las películas gringas los pilotos de aviones aterrizan sanos y salvos.
Levanto de nuevo su hoz, luego de los canarios se dirigía ahora al nidito de los azulejos.
No pude decirle nada.
Al lado de la sección donde laboraba, habían trasladado a un nuevo trabajador, que cantaba siempre canciones tristes, escuchaba predicadores –mas tristes todavía- en un transistor roto y mugroso, se llamaba jorge, jorge limpiaba sus uñas con una tapa de gaseosa cada vez que terminaba de lavar un carro, era posible, el lo hacia posible, aun a costa de ellas.
Tenia labio leporino, le llamábamos medio pico, nunca se supo quien le puso aquel apodo, era fortísimo, bajito, anti-negros, anti-todo, hiperactivo y silencioso…jorge era un magnifico vasallo.
Jorge había acabado todas sus labores, las que le correspondían y las que no, yo lo miraba, el se hacia el weon…así que yo me limitaba a engrasar carros, fumarme un pucho y pensar que todo estaba bien.
Medio pico apagó el radio, prendió fuego al tarro de la basura (una de sus actividades favoritas que solo realizaba a la hora de salir) eran las cuatro de la tarde, cuando la salida era a las seis llegado a ese punto note sus gruesas gotas de sudor.
Me miro de frente como se mira un espejo, tuve la sensación de que miraba a través de mi, me sonrió, con la terrible sonrisa de las cuatro de la tarde de un lavador de carros leporino, laborando continuamente desde las siete de la mañana, sin nadie que le ayude, con dos embargos por alimentos y un hijo maricon.
Mire mi machete, tuve un ademán involuntario de agresión, el lo noto, e hizo un rodeo amplio, estoy seguro mas amplio del que hubiera hecho sino se me notara el disgusto. Lo seguí con la mirada, ato dos varillones de madera bien fino y les amarro un zapato en la punta, mientras hacia esto lo escuche murmurar por lo bajo y temblaba ante todo temblaba, a mí el cigarrillo ya me sabia a cualquier cosa y apretaba mi machete, estaba bien puto, de repente hizo un gesto enérgico y alzo lo que construyo, no entendía yo nada, ni mierda de lo que medio pico hacia, cuando lo note era ya tarde.
Desde lo alto se desprendió un nido con tres pichones de canario, silvestre, y para el que no entienda que es silvestre, quiero decir libre, libre como nunca colombiano alguno ha sido, sin impuestos sin dentistas ni bancos, libre ijueputa libre.
Caían
Describían en sus líneas de caída la perfección de algo.
Sentí la eternidad entre su caída y el atroz golpe con que murieron.
Se volvieron mierda
Lo vi. Sonriente, hasta bello de lo horrible el ijueputa, como cuando en las películas gringas los pilotos de aviones aterrizan sanos y salvos.
Levanto de nuevo su hoz, luego de los canarios se dirigía ahora al nidito de los azulejos.
No pude decirle nada.
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