jueves, 4 de septiembre de 2008

poema dedicado a amy winehouse

AMY WINEHOUSE

Contemplo tu rostro Amy, en una retorcida foto;

Lo veo estremecerse de sabrosa embriaguez,

Tú quisieras ser nadie, porque ya te diste cuenta…

De que ese es el precio de la libertad,

Pero ya es tarde… Mientras tú te embriagas

Ellos se cuelgan lamentables de tu vestido azul,

Queriéndote detener,

Porque eres su reina…ja, su maldita reina del soul.

Suelta los remos Amy,

Que tu barco se mueva a capricho,

Y deje de tomar el rumbo que la gente quiere

Suéltalos… tú que puedes

Tú que no tienes que sentir el chorro de agua helada en las costillas

A las 5 de la mañana, para irte a trabajar

Y poder comprar tus venenos, Que también son los míos,

Después de todo, la vida es un pretexto,

Para no morirse.

Luego (en internet) te veo acariciando unos ratoncitos bebés

Y el mundo te grita ¡Amy, esas no son acciones de reina!

Pero tú apagas sus furiosos clamores

Con un entusiasmo muy superior a sus horrores;

Eres lo que siempre ellos han temido ser.

El tonto mundo no te perdonará

Que prefieras las delicias de un jardín con ratoncitos bebés

A entregarles ese secreto que hay en tu voz,

Y que no les pertenece.

GEOVANNY PATIÑO

martes, 2 de septiembre de 2008

LA FLAKA

Ingresé a aquel putiadero donde solo abrían en horas de la tarde, iniciaban a las dos de y cerraban aproximadamente a las 8 de la noche, de allí las putas salían a rebuscarse en otros establecimientos, (era una especie de pista de despegue) era un sábado cualquiera a la hora terrible de las cuatro de la tarde, tenia una gruesa cantidad de dinero en mi bolsillo y había decidido regalarme una nueva llaga, es decir quería hacerle el amor a alguien, aunque fuera por dinero, me gustan los prostíbulos en especial porque allí siempre te espera aquella persona que tu no conoces.

Entré al prostíbulo, caminé rápido a través de la sala, es de notar que lo que ahora era un severo putiadero, antes era una casa de familia, la arquitectura de aquel sitio estaba así mismo dispuesta, entrabas por la sala donde veías borrachos y putas, llegabas a un pasillo largo con una claraboya en el techo por donde entraba un moribundo rayo de sol, que alumbraba un mundo de partículas de otra forma ignorado, parecía como si ni siquiera el malparido sol quisiera estar allí y en cada habitación veías mas borrachos y mas putas.

Me senté en un remedo de mesa que había en una habitación ubicada a la mitad del pasillo donde intuí debía de haber quedado en otros tiempos un patiecito para secar la ropa.

La miseria histérica de las prostitutas hacia agitar sus pies cada vez que un cliente se aproximaba y empezaban un desfile donde pretendían enseñar los atributos que tenían, caminaban de acá para allá por motivos tontos, hubo una que atravesó todo el pasillo para meter el dedo en un rotico de la pared frente a mi, haciéndose la wevona para que le mirara ese cuerpo tan feo que tenia, ((no me sentí muy diferente a ella, ya que yo había atravesado la ciudad también para metérselo en un rotico a una de ellas)) muchas vendían su cuerpo sin tenerlo siquiera, en fin, yo no veía nada relevante, solo rostros de puta usual….todos fáciles de olvidar, imprecisos y enfermizos, mi genero preferido de mujer son las flacas, trátese de putas o no y por allí no había nada de eso.

¡Una cerveza! Grite, antes de que el malparido mesero llegara demasiado cerca, se giró con un quiebrecito que reconocí de inmediato…de puro marica, me cayo’ bien, los maricas son buenos amigos, hacerse amigo de un marica es llegar de inmediato a su mundo de amigas.

-tenè –me dijo-son dos mil quinientos

Me entrego la cerveza, Una poker helada que aun recuerdo

Le pagué, le di tres mil

Me dijo –¿y la devuelta me la quedo?-

Lo mire feo para que se largara de una maldita vez

Me saco la lengua el ijueputa agresivamente

Que surrealista –pensé-

Disfrutaba cada sorbo de la cerveza

Sonaba un vallenato lento, pegotudo, hecho con barro triste

De repente una flaca paso casi corriendo por el pasillo

No la pude distinguir bien, cuando regresaba con unas botellas en la mano, la llame’ y ni me miro’ la ijueputa.

Me resigne’ ante la idea de que estaba ocupada mimando a otro cliente, me concentre’ en mi refrescante cerveza.

De repente la flaka estaba allí, ni la sentí llegar, por eso me encantan -pensé- son la ausencia misma, la sutil existencia.

Que belleza –le dije-

De inmediato se intereso’

-que haces por aquí tan solito-

-esperándote será-

Se rió… como no se iba a reír.

-¿Me vas a acompañar un ratico? Le dije

-claro mi vida ni por que estuviéramos bravos –contesto’-

Pero nos vamos por allá adentrico bien escondiditos ¿si? –agrego’-

-claro-contesté

Con una de sus manos abarrotadas de pulseras y baratijas agarro’ la botella de cerveza, con la otra agarro’ la mía y pude sentir aquel contacto, su mano nudosa, fría y larga envolvió la mía, se sentía como si la rama de un árbol me hubiera cogido la mano , me condujo a través de un pasillo estrecho que desembocaba a una habitación fresca , aireada, oscura ,donde todo estaba iluminado a media luz, gracias a un bombillo rojo manchado de algo que pendía del techo, no se que tamaño tenia la habitación ya que dada la penumbra no se podían ver las paredes y parecía infinita, estaba dotada de un sofá muy usado y una mesa larga y bajita, donde se suponía uno debería poner allí lo que estaba consumiendo (trátese de trago o putas).

Me senté, de inmediato escuche la inevitable queja del sillón, a la flaka se le escapo’ aquel detalle, ella se sentó un tanto lejos, no mucho quizás, de inmediato el sillón volvió a protestar, el detalle lo notamos los dos, yo la mire y ella me escupió una agradable carcajada.

-maldito sillón esta agonizando ya –agrego-

-debe ser de la edad media- le dije

¿De donde? Preguntó la flaka

De Marmato contesté con ironía.

En ese momento llego’ el mesero

Que vas a tomar flakita? –pregunte’-

-yo no tomo sino aguardiente antioqueño-respondió-

Entonces tomemos antioqueño pues –respondí amablemente-

Tráete entonces un medio botello y,,,

Vas a fumar flaka? Pregunte’

Si, pedí un mediecito’e derby- contesto’

El mesero se fue buscando claridad y el pedido que le habíamos hecho

Las paredes no estaban, no se notaba el color de estas, solo nos rodeaba una insana penumbra que realmente estimulaba la imaginación.

Empecé la conversación con la flaka y le pregunte’:

-¿Cómo te llamas?

Dudo’ un instante y contesto’ –Mónica-

Será mamonica, pensé, acordándome de una ex-novia que tuve’ en el colegio.

Era mas linda de lo que pensaba, dos graciosos ojos brillaban, con un impreciso entusiasmo al mirarme, un tono oscuro presentaban sus parpados, me parecía lógico y admisible dada su profesión, fruto de varios desvelos.

Oye flaka que vamos a hacer?

-Lo que quieras bebe –contestò-

Corone’-pensé- y sentía como palpitaban mis sienes ante el inminente episodio sexual que se avecinaba, saben a mi me gusta hacer mis propias películas de porno.

Flaka y ¿Cómo es?

Me dijo: dame cincuenta y pagas veinte de habitación.

No vacilaba al decirme esto, como para que quedara bien claro y hasta en un tono de voz que me pareció de presentadora de programas de farándula, ¿Qué tendrán de putas las presentadoras y de presentadoras las putas?

-Y entonces, dijo la flaka interrumpiendo la sarta de pensamientos estupidos que acostumbro hilar en un momentico ante cualquier wevonada.

Y a que tengo derecho flakita con esa plata?

A todo… menos por el culo- respondió sin mucha seguridad.

Y observe’ su cabellera tremenda, negra y lacia, fijándome como caía a lo largo de su mejilla, cuello, senos y cintura, tocando casi el sofá en el que estábamos sentados, parecía una cascada de petróleo, no se por que intuí que su amor debía de ser furioso y posesivo.

La flaka me gustaba en realidad aunque definitivamente cualquier flaka cadavérica, pelinegra, pelilarga, y con ademanes de puta era la mujer ideal para mí.

-por el culo no? definitivamente nadie es perfecto flaka. Le dije.

-si eso es verdad, nadie es perfecto, dijo muy seria.

Esa conversación rompió el hielo, la flaka recostó su cabecita en mi pecho y puso las piernas sobre el sitio donde uno coloca las manos en el sofá, le mire’ las uñas de los pies estaban impecables, con un aseo innegable, muy bien pintadas y una cadenita de oro muy coqueta en su tobillo izquierdo.

Me sentí feliz y afortunado

Sin que ella me viera saque’ una pastillita de Sildenafil y me la trague’, era indudable que la flaka me la pondría tiesa, pero no quería que la ansiedad me jugara una mala pasada.

El mesero trajo’ lo que le había pedido, ella ni se inmuto’ por el trago, creo que algunas putas solo piden licor para medirlo a uno y ver si uno tiene el dinero para pagarles la culiada, de todas maneras me tome’ un primer trago de aguardiente, que bajo’ quemándome las vísceras, haciendo su conocida caricia traidora.

Recostada allí me hablo’ de varias cosas: de sus cinco hermanas, de que no tenia ni hijos ni marido, de que el novio la había echado la noche anterior por que ella misma (borracha) le confeso’ que era puta, que yo le gustaba, que tenia tangas rojas y que no besaba a nadie en la boca, me tome el segundo trago.

De repente se incorporo de manera un tanto dramática, como si una avispa le hubiera picado el culo y me beso’, su beso: era calido, con una textura de labios única y con la saliva necesaria, ni mas ni menos, juraría que me sabían a mermelada de fresa esos labios, besaba rico la ijueputa.

Ya el viagra hacia su efecto pleno, tenia la verga dura y palpitante, estaba tan arrecho que había pensado echarle tres polvos sin sacárselo.

Le dije ¿vamos ya?

-vamos papi me contesto’.

Me tome’ el tercer trago como despidiéndome de la bebida, ya que me iba era a culiar y a eso iba yo a los putiaderos, a culiar señores, no a beber, la flaka estaba haciéndose una moña en el pelo, tan solo a unos cuantos pasos de mi, como esperando que me levantara.

de pronto, entra a la habitación un tipo altísimo como de 1,95, muy obeso, vestido con una guayabera rosadita que se hallaba profusamente sudada, especialmente en las axilas y la espalda baja (a pesar de que el sitio era fresco y el congelador de las bebidas muy eficaz) tenia el rostro brillante de grasa, un aire demencial en la cara, feo y desagradable el ijueputa, se dirigió a mi, inclinándose un poco ante mi, esforzándose en ser amable, dijo: “¿esta ocupada?” Con una voz que evidenciaba lo borracho que estaba, Mientras que señalaba a la flaka sin mirarla, con un brazo que terminaba en una mano empuñada, un brazo que parecía un pan de 5.000 dada la gordura del tipo, se agacho’ frente a mi, quedando con una rodilla en el piso y bajando su cabeza, donde pude ver su cabello crespo y quieto, era cabello de negro, pero el tipo no lo era.

Escuche’ que el tipo arrodillado frente a mi, no dejando ver la cara, ¡sollozaba!; hay se me fueron las ganas de decirle que: ella si estaba acompañada y que se abriera pa’la puta mierda.

De repente, hizo el mismo gesto melodramático que hizo la flaka cuando me beso’, se puso de pie como un resorte, emitiendo un gemido llorón que dejaba escuchar un acento costenho muy enojado, agarrando a la flaka del brazo (que contemplaba la escena pasmada) sacándola a empujones y desapareciendo ambos a través del marco sin puerta.

Agudicé mi oído y escuche’: golpear de puertas, estrépito, quebrar de botellas ijueputazos, el detener de la música, alegatos, sillas que se avientan , un sonido que identifique como de correazos con hebilla y al final un portazo.

Se reinicio la música

De repente llego otro mesero marica diciéndome

“Hay señor que pena, pero ese hombre tenia a la flaka sentada desde las dos de la tarde, se había tomado como tres botellas con ella, había subido a la habitación como en tres ocasiones pagándole como a cien mil pesos cada vez que subían, cuando usted llego’ , la flaka ya estaba cansada de sacarle plata a ese man y del olorcito jejeje, cuando se metió aquí con usted, había dejado a ese hombre haya tirado, por que la ijuemadre le dijo que iba a salir a comer jejeje lo que no le dijo es que se lo iba a comer era a usted, jijiji las otras putas estaban furiosas con ella por agalluda, hay señor, que pena pero usted comprenderá, pero no se vaya a molestar por eso, le llamo a otra niña, mire que hay otras muy bonitas jejeje ¿Cómo le gustan?

-flakas, bi-en fla-kas

Jijijejeje, ya se la mando,

Salio haciendo el gesto institucional que los meseros maricas de allí, al parecer acostumbraban.

Al cabo de unos tres minutos llego una gorda como de 1,55cms de estatura con aproximadamente 70 kilos de peso, el cabello rubio de tinte, con la cara llena de grasa , (parecía la hermanita rubia del gordo llorón), se sentó , el sillón no crujió sino que grito’.

Allí estaba yo, atónito con la gorda rubia, la botella de licor apenas empezada, con el efecto del viagra vibrándome en la verga, el pulso cardiaco acelerado (con un efecto asegurado de cuatro horas más) y con la culiada desbaratada.

Sin anunciármelo la abominable mujer de las nieves, agarro’ la botella, se tomo’ un trago largo a pico de botella, dijo ahhh como si la refrescara, se limpio con el dorso de la mano, me acaricio un cachete con una mano que olía a culo, -Hola papi- me dijo mientras me apuntaba a las rodillas con sus tetas caídas.

GEOVANNY PATIÑO

jueves, 26 de junio de 2008

EL CARNERO

EL CARNERO
En cierta ocasión de mi vida trabajé como asesino de animales, era matarife y tenia un particular talento para hacerlo, se me daba muy bien, es decir, era veloz y eficiente en matar y destruir, entregando en pedazos consumibles y convenientes ((para que los carniceros se pudieran robar unos centavos en cada kilo de carne)) aquellos ejemplares que iban desde caballos carretilleros, búfalos, toretes, toros mañosos, toritos, chivos esquizofrénicos, vacas viejas con mucha sangre y carne dura, vaquitas mansas de tierra fría con el cuero gruesísimo y ubres llenas de leche, burros mordelones, caballos finos que perdían carreras, ovejitos llorones, ponis malignos, cerdos de mejor aspecto que yo, animales enfermos, incluso desenterrábamos animales donde los comisarios de sanidad los hacían enterrar para evitar todo riesgo biológico por ulcerosos o por tener enfermedades intratables, estos en particular dejaban un margen de ganancia altísimo ya que no costaba nada su adquisición, lo único que había que hacer era desenterrarlos y suprimir a cuchillo la parte mala, las llagas, las partes amoratadas o podridas y listo ¡a vender! Fue gracias a este oficio donde conocí lo que se sentía partir en rebanadas un órgano afectado de cáncer y créanme no seria nada agradable tener algo así en el cuerpo durmiendo con uno y creciendo cada día; todas, hasta la mas prestigiosa carnicería acudía a hacer un torcido de estos cuando las cosas iban un poco mal, con dos o tres animalitos así, se recuperaban un poco y volvían a ser carnicerías honradas.
Tenia yo un natural instinto para matar, una fuerza extraña parecía guiar mi cuchillo, apuñalando siempre en el lugar adecuado, arterias principales, órganos vitales, descabellaba bovinos y equinos grandes al instante, sacrificando estos animales fue donde me di cuenta de la gran similitud entre los animales y las gentes, es cierto que vivimos de modos diferentes, pero en la muerte ¡nos parecemos tanto!, solo que los animales hacen mucho menos ruido al morir, tanto hombres y animales tememos al acero frío cuando sabemos que es la hora, hay un rafagazo animal en los ojos de los hombres al matarlos y animal como nunca antes en los ojos de los animales.
En la plaza de ferias, en las fabricas de salchichón y chorizos al margen de la ley, en las fritanguerias, en los puestos de venta de gordana donde comían los vagabundos (incluido yo) y recicladores de costal en mano, en los mataderos clandestinos, me tenían inscrito en el hall de la fama, yo era un grande de la plaza de mercado.
Tenia mucho trabajo pues mi acero era solicitado cada vez mas, tenía la fama incierta de no hacer sufrir a los animales a la hora de matarlos, yo sinceramente lo dudo.
Humberto Patiño era un carnicero viejo que había hecho fortuna con el desentierro y sacrificio de animales enfermos, era avaro como una garrapata, sus cabellos entre-canos le daban una dignidad que francamente el viejo ijueputa no merecía, tenia una mano torcida fruto de su manía de robar manzana en la galería vieja, donde por robar se pagaba la multa de un machetazo…le decían “manoemica”.
Manoemica tenia sendas extensiones de tierra en una vereda conocida como el guayabo donde pastaban cerca de cuatrocientas cabezas de ganado, tenia una Toyota Carevaca, tenia una pistola glock que no se quitaba de encima nunca, tenia una hermana que no salía de casa jamás (los matarifes viejos juraban que era hermosa y que no salía por que tenia tres tetas) tenia además un French Poodle sarnoso, bravo como un piel roja sin filtro, y tenia también fama (grande como una catedral) de ser severo cacorro.
Cierto día estábamos yo y un colega reposando el almuerzo, mientras veíamos el noticiero en un viejo televisor de perillas cuya pantalla estaba manchada con mierdita de moscas, se podía intuir que los esfuerzos por limpiar las mierditas de allí no habían sido los mayores, parecía que se hubieran limitado a pasar un trapo seco sin mucho cuidado, logrando mejor un aspecto de penumbra en la pantalla; la mierda sobrevivía transformada… pero vivía, y allí estábamos respirando el aire denso que desprenden las cosas a las 12:30 PM cuando el sol esta en lo mas alto y nada ni nadie se le escapa, de repente irrumpe en nuestro campo visual el viejo manoemica y nos dice:
-quiuvo gonorreas
-que mas don Humberto -dijo mi amigo-
Yo no dije ni mierda
Oigan wevones necesito un consejito de ustedes jejeje, pero es que están muy mugrosos pa’ llevarlos en el carro a donde los necesito.
Entonces no nos lleve –contesté-
No mentiras -dijo manoemica conciliador- en verdad necesito que me acompañen les voy a mostrar algo que los va a dejar boquiabiertos.
Nos ira a mostrar las tetas de la hermana-pensé-
El viejo manoemica se paró como un resorte, y golpeándose la cabeza con una bolsa transparente llena de agua que había en la entrada del restaurante para espantar las moscas, nos dijo: “caminen pues que la cuenta de los almuerzos ya esta paga”, ante ese argumento nadie podía resistirse, miré a mi amigo, quien con el semblante adusto alzo los hombros, yo estuve de acuerdo con las palabras a las que ese gesto equivalían y entre al dialogo levantando también los míos.
Salimos tras el.
Entramos en la Toyota y me importo un culo ensuciarle su tapicería con mis harapos sangrosos y pestilentes a sebo de dos días mientras nos dirigíamos a su granja, al otro matarife le importaba menos la integridad del vehiculo ya que con la punta de un cuchillo acentuaba maquinalmente las costuras de la tapicería, sin romperlas del todo, pero definitivamente si debilitándolas para que se rompieran otro día, manoemica parecía no enterarse o no importarle, lo veía feliz embelesado en otros pensamientos, ya me generaba curiosidad el motivo de aquel silencio del viejo.
Faltando como veinte minutos para llegar manoemica dijo:
-que calor tan ijueputa
-esta es la hora en que ni las vacas colean –apunté-
-Bueno muchachos les voy a contar cual es la vuelta que los invite a dar, lo que pasa es que quiero que vean la cosa mas chimba que hayan visto en este negocio, mi hijo que vive en el Canadá me mandó un ternero de 7 meses, imagínense que este wevoncito se fue para una granja de experimentación genética con ganado de engorde y encargó un bicho que se adaptara a este clima y a nuestras costumbres, -se me escapo una sonrisa ante el detalle, miré a mi amigo quien seguía el ensueño de manoemica muy atento- pues resulta que mientras cruzaban el bicho, fueron 4 meses de experimentación mas 7 de crianza suman…(demorándose mas de lo justo) 11 meses de papeleo para poderlo sacar del país y no hablemos del papeleo en el aeropuerto y las paladas que se comieron los del aeropuerto matecaña para entregármelo, me demoré de las seis de la mañana a las diez pa’ que me lo entregaran ,pero hay esta ya en el corral vivito y coleando, ijueputa si valió la pena –dijo victorioso manoemica-
Llegamos a la granja.
Lo seguimos mientras el mayordomo de la finca exhibía toda clase de lambonerias y elogios para el nuevo ternero de manoemica, que ya comió, que ya bebió, que ya mugió, que suelta una boñiga admirable, que tal cosa, que tal otra, yo solo pensaba en verle la tercera teta a la hermana del viejo.
Llegamos al corral del ternero, era un rectángulo de veinte metros con todo lo necesario para un animal afortunado, había heno fresco, una paja calida se dejaba ver en todo el piso del rectángulo, los cuadrados de hierba prensada conformaban mullidos sillones adecuados para la anatomía del ganado, habían recipientes con agua miel, con agua fresca , con sal, todos los jaeces y artefactos de ganadería que aludían al ternero eran impecables, una claraboya dejaba entrar los rayos del sol que llegaban oblicuamente y daban al lugar una sensación de claridad de cuento de hadas, yo sinceramente ya esperaba que una maldita bandada de pajaritos se me posara en el hombro.
Manoemica silbó y el ternero se puso de pie, allí estaba, era un bello animal de ojos expresivos y cabeza pesada, frente ancha con un pelito crespo en la testa que sinceramente provocaba acariciar, su piel era del color del trigo maduro, pecho profundo, costillas arqueadas, la cruz amplia, lomo ancho y horizontal, nalgas gordas y espesas, era un animal envidiable, me anime frente a la imponencia del ternero y me relamí ante la posibilidad de matarlo algún día.
El otro matarife pregunto: ¿Qué raza es don Humberto?
-BLONDE D’AQUITAINE respondió en un dudoso acento colombo-francés de plaza de mercado.
Pero vengan, vengan maricas, entremos al corral para que lo vean de cerquita y eso si, para que rieguen la bola de que tengo este animalito jejeje.
Manoemica abrió la reja y entramos al rectángulo definitivamente se estaba bien allí, todo era cómodo y mullido, nos acercamos al manso animal y mientras manoemica lo acariciaba y se fijaba en toda clase de detalles de su pelaje y piel, desvariaba embriagado de poder diciendo cosas tales como:
· Voy a mejorar la ganadería de este país.
· No le voy a prestar este ternero a nadie, así me rueguen
· Si alguno quiere que monte sus vaquitas le va a costar un ojo de la cara.
· Con este si me voy a tapar de plata ijueputa
-Cuanto pesa don Humberto -preguntó mi amigo-
-Imagínate wevon que con 7 meses ya pesa 196 kilos, va a ser una mole este animalito
Mientras tanto me empecé a fijar en el entorno y fue cuando noté al fondo del rectángulo dentro del corral de “Rubén” (pues así habían bautizado al ternero) un carnero, flaco, con una severa e imprecisa enfermedad en la piel, la cola mocha, tenia además una mirada de profundo rencor, resoplaba, y pateaba el piso.
Hey Humberto ¿y ese quien es? –Señale al carnero con mi quijada, sacando del ensueño a manoemica-
Ese es Lolo el carnero de mi hermana, el que era dueño de este corral antes de que llegara Rubencho. Esta inquieto porque está en celo con unas chivitas que tengo afuera pastando, dan buena leche, pero este no da sino problemas, ahorita va a pasar a mejor vida, hay lo tengo junto a Rubén un momentito, pero ahorita me lo pelás ¿si?
Como no – le dije-
En ese momento Rubén bramo y bufo mirando hacia el carnero
Don Humberto por que no saca a ese carnero de una vez, que esta como inquieto –dijo mi amigo-
¿Están nerviositos? –Dijo manoemica-
Uno no nace nervioso Humberto se vuelve así, yo he visto muchos casos con estos animalitos y uno no sabe, además ese chivo…esta en celo, le dije.
Jojojojejejejajaja ve, que wevones tan miedosos, caminen mejor dejen de pensar wevonadas -dijo Humberto- y vamos a rebuscarnos un tintico y luego me matas al carnero, pero por ahora dejémoslo hay. Junto a Rubén.
Manoemica cerró la reja del rectángulo y puso dos candadotes cuyas copias solo poseían el y el mayordomo.
Empezamos a caminar, dimos unos cuantos pasos, el otro matarife no le quitaba los ojos de encima al ternero y sucedió lo inevitable
Le pregunte a manoemica ¿oe Humberto cuanto nos vas a pagar por la matada del carnero?
La pregunta lo tomo por sorpresa, se quedo mirándome hasta que se puso a reír
Jjajajajejejejojojo, hombre hoy estoy de buen genio les voy a pagar bien, les voy a dar …..
Jueputaaaa -gritó mi amigo-
Volvimos a mirar y el carnero despues de totiar la cabuya se dirigía como una bala hacia el ternero, el ternero se asentó sólido sobre sus patas y bajo la frente como desafiando el golpe de aquel carnero viejo, el carnero dos metros antes del golpe saltó, y en el aire juntó las patas delanteras con las traseras, formando un triangulo perfecto coronado con su magnifica cornamenta…el golpe fue brutal y seco…todos habíamos olvidado que lo peor del carnero estaba en su cabeza, no en su aspecto o piel y esta estaba intacta, altiva y en celo.
Manoemica forcejeaba tembloroso con los candados llamando a gritos a mucha gente, gente que no estaba allí.
Seguí mirando al ternero que se sostuvo dos minutos y luego se desplomó, el carnero volvió a su rincón saltando enardecido pidiendo mas batalla, como si protestara por la debilidad de Rubén.
Manoemica al fin abrió los candados, entro al rectángulo, y como esperando encontrarse adentro del rectángulo con una versión diferente de los hechos que había observado por fuera de la reja, lloró con un llanto inexperto, no con ese hipo barato de las telenovelas sino con el grito terrible de un naufrago que pierde su tabla, como el llanto de un limón cuando lo oprimen con mas fuerza de la que puede soportar y se rompe en lagrimas.
Lo vi sacar su pistola glock y asestar al carnero 4 tiros calibre 9 milímetros., me miró y yo comprendí, acabé de sacrificar al ternero que vivía aún.
Cuando fui a desollar el carnero no comprendí por que lloré, ¿por que? de repente me interesaría tanto contemplar vivo una vez mas a ese carnero sarnoso en una verde pradera apareándose a gusto con sus cuatro chivitas después de haberle partido la cabeza en cuatro cascos a la “ultima coca cola del desierto, miré sus astas y vi Que tres de las balas que manoemica disparó, no habían podido atravesar las astas del carnero y solo una fue letal, mire sus ojos llenos con la penumbra de aquel establo, y recordé las palabras de un filosofo que me habían presentado en la escuela, miguel de Unamuno “o se vive o se comprende” y sin querer me corté un dedo.
GEOVANNY PATIÑO

domingo, 8 de junio de 2008

DIABLO CANSON IJUEPUTA

Desperté en medio de un severo guayabo, con la sensación de estafa que dejan todas las borracheras en las que no recuerdas ni de cómo llegaste a casa, me levanto o al menos trato… al final lo logro , busco mis calzoncillos y jueputa no los encuentro, los calzoncillos que se pierden en medio de una borrachera sabrá el putas donde quedaran, ese es un enigma humano, al que si se deberían de consagrar ciertos estudios, quizás junto a ellos estén la vacuna contra el sida, el remedio definitivo para que nos crezca la verga exactamente con la medida adecuada para ellas ( si fuera a nuestro gusto seria un desastre), las fotografías de los marcianos sacando la lengua que la nasa cree que no sabemos que existen etc.

Recuerdo fragmentos de la noche anterior: una mesa de una superficie lisa y resbaladiza, colillas de cigarrillo en el piso, mujeres que previamente no me conocían trayéndome entre sus brazos propuestas cercanas al matrimonio y mirándome como si fuera de miel, de marihuana o de billetes, una boca negra con un sutil aroma a perico y semen diciendo muy cerca de mi nariz “hola exótico”, unos zapatos de mujer con unos tacones severamente gastados, un tipo con cara de no querer hablarme, ofreciéndome un trago en una copa vacía.

Camino tambaleándome a lo largo del corredor de mi casa me asomo a la ventana y contemplo el panorama de mi lluvioso barrio a las siete de la mañana un domingo, veo un colega, otro borracho que no tuvo la suerte de llegar a su casa y termino durmiendo en la acera, y creo que las guerras de ahora serian como la borrachera de este tipo y la mía, sencillamente la suerte de nosotros los soldados dependería de los recursos de nuestros países para lidiarla, y paré hay la pensadera, mis ideas no tienen rumbo, ni señalaran el rumbo de acción para nadie, después de todo soy un ebrio no un pensador.

voy a la cocina y abro la nevera, es un gesto inútil, uno siempre sabe que tiene en la nevera solo que nos gusta confirmarlo, unas sobras de pescado, agua panela vinagre, tres huevos minúsculos de doscientos pesos, dos limones arrugados, el ala de un pollo mutilada con su ultimo gesto de perdón antes de ser preparado para estar en mi nevera, dos varillas de cebolla y eso si, montones de escarcha, (no, no hay un recipiente de cartón con leche vinagre esto no es una nevera gringa) me fijo en el bombillo que alumbra mi nevera y recuerdo como un rafagazo, aquellos ojos de anoche, eran dos ojos sumergidos en un bello rostro, ese rostro dejaba ver una actitud como de no importarle donde estaba, ni lo que estuviera haciendo, ni con quien estaba…veo y escucho también su carcajada diabólica, me recuerdo mirando una tanga brasilera y abruptamente interrumpiendo mi campo de visión una servilleta cayendo a los pies de mi botella de cerveza, recuerdo mi mano derecha guardándose torpemente en cualquier parte aquel papel, ahora ese papel debería de responder a algunas de mis preguntas, busco en los múltiples bolsillos que constituyen mi camisa, pantalones y chaqueta, encontrando montones de monedas, billetes arrugados, un cigarrillo mojado y desecho que me causo malestar al sentir su olor, dos candelas que no recuerdo haber comprado, unas tangas de mujer, dos preservativos de cuatro que había comprado por si acaso y siempre era el caso , mis calzoncillos al fin y una servilleta blanquísima que para mi sorpresa presentaba ante mis ojos una bella escritura que decía Jenny mz 3 casa 45 barrio san diego, Dos quebradas M.G.M. 3:00 de la tarde.

Me sentí raro ¿era una cita? ¿La dirección de una lapida del cementerio? Sentí que desaparecía mi visión hedonista de la vida y en cambio a las orillas de mis costas sentía la llegada de un compromiso, tuve un sabor metálico en la boca, tenia que vomitar.

Vomité.

Sentí hambre, calenté el pescado, lo pasé con una coca/cola sin gas y me eche a dormir no quería pensar en Jenny, ni cumplir la cita, ni en mis calcetines sucios junto a mis zapatos de suelas pegotudas, dejé todo en manos de mi diablo de la guarda y le rogué que me despertara a tiempo, dormí.

Desperté a las cuatro listo para más alcohol, la hora de mi cita se pasó, me hubiera gustado saber mas de Jenny, ¿si era celosa, si tenia las cejas depiladas, si se rasuraba la vagina y en que estilo?
Mi diablo de la guarda se apareció como era su costumbre, físicamente en bola, posó su pequeño trasero rojo a los pies de mi cama me preguntó ¿como haces?
-no le respondí nada-
-No arrastras con nadie, condenarse sin compañía es salvarse, ¿cual es tu método para estar solo? me miró a los ojos, se tiró un pedo que olía a azufre.
-le dije- fof jueputa diablo cochino mejor se pee en el infierno antes de venir, ¡me voy a pegar un duchazo! ,

 me ayudó a levantarme de la cama, me metió a la ducha y corrió la cortina del bañó y se sentó en la taza del inodoro, vi su silueta meditabunda, escuché el estertor tranquilo de su respiración, sentí la ducha fría en mi pecho, veía como se mojaban mis tatuajes, de repente mi cachudo amigo me preguntó:
¿en serio weon, no me va a decir como hace?
- ¿Hacer queeeeeee marica, cansón? Le contesté,
 pues estar solo, si necesitar a nadie -me dijo- …
no se, quizás siendo consciente de que no merezco nada y jamás pedirlo.

miércoles, 23 de abril de 2008

luz mila

LUZ MILA
I
sumergida en el fondo del bar
cual tesoro ignorado....con la mirada perdida
respirabas en aquel mar de humo
y me pregunto¿ a donde llevaran los caminos de tu silencio?

II
di tres golpes ala puerta de tu borrachera... y abriste
eras de pocas palabras pero de corazón resuelto
me gustaron tus frases barrio bajeras,
tu ignorancia y tu sensualidad.

III
nos bebimos mi dinero
me besaste, pero fue uno de esos,
uno de esos besos milimétricos
como de producción en serie

IV
me asome a tus ojos
y los traías llenos de rostros
yo estaba contigo, y en mi presencia no te hallabas.

V
decido irme, ausentarme de ti,
chao dijiste y chao era la careta del vació

VI
diste la espalda
y por la espalda eras igual a todas

VII
te fuiste montada en tus tacones dorados
y hoy es tarde para decir, lo que jamas te dije.