Ingresé a aquel putiadero donde solo abrían en horas de la tarde, iniciaban a las dos de y cerraban aproximadamente a las 8 de la noche, de allí las putas salían a rebuscarse en otros establecimientos, (era una especie de pista de despegue) era un sábado cualquiera a la hora terrible de las cuatro de la tarde, tenia una gruesa cantidad de dinero en mi bolsillo y había decidido regalarme una nueva llaga, es decir quería hacerle el amor a alguien, aunque fuera por dinero, me gustan los prostíbulos en especial porque allí siempre te espera aquella persona que tu no conoces.
Entré al prostíbulo, caminé rápido a través de la sala, es de notar que lo que ahora era un severo putiadero, antes era una casa de familia, la arquitectura de aquel sitio estaba así mismo dispuesta, entrabas por la sala donde veías borrachos y putas, llegabas a un pasillo largo con una claraboya en el techo por donde entraba un moribundo rayo de sol, que alumbraba un mundo de partículas de otra forma ignorado, parecía como si ni siquiera el malparido sol quisiera estar allí y en cada habitación veías mas borrachos y mas putas.
Me senté en un remedo de mesa que había en una habitación ubicada a la mitad del pasillo donde intuí debía de haber quedado en otros tiempos un patiecito para secar la ropa.
La miseria histérica de las prostitutas hacia agitar sus pies cada vez que un cliente se aproximaba y empezaban un desfile donde pretendían enseñar los atributos que tenían, caminaban de acá para allá por motivos tontos, hubo una que atravesó todo el pasillo para meter el dedo en un rotico de la pared frente a mi, haciéndose la wevona para que le mirara ese cuerpo tan feo que tenia, ((no me sentí muy diferente a ella, ya que yo había atravesado la ciudad también para metérselo en un rotico a una de ellas)) muchas vendían su cuerpo sin tenerlo siquiera, en fin, yo no veía nada relevante, solo rostros de puta usual….todos fáciles de olvidar, imprecisos y enfermizos, mi genero preferido de mujer son las flacas, trátese de putas o no y por allí no había nada de eso.
¡Una cerveza! Grite, antes de que el malparido mesero llegara demasiado cerca, se giró con un quiebrecito que reconocí de inmediato…de puro marica, me cayo’ bien, los maricas son buenos amigos, hacerse amigo de un marica es llegar de inmediato a su mundo de amigas.
-tenè –me dijo-son dos mil quinientos
Me entrego la cerveza, Una poker helada que aun recuerdo
Le pagué, le di tres mil
Me dijo –¿y la devuelta me la quedo?-
Lo mire feo para que se largara de una maldita vez
Me saco la lengua el ijueputa agresivamente
Que surrealista –pensé-
Disfrutaba cada sorbo de la cerveza
Sonaba un vallenato lento, pegotudo, hecho con barro triste
De repente una flaca paso casi corriendo por el pasillo
No la pude distinguir bien, cuando regresaba con unas botellas en la mano, la llame’ y ni me miro’ la ijueputa.
Me resigne’ ante la idea de que estaba ocupada mimando a otro cliente, me concentre’ en mi refrescante cerveza.
De repente la flaka estaba allí, ni la sentí llegar, por eso me encantan -pensé- son la ausencia misma, la sutil existencia.
Que belleza –le dije-
De inmediato se intereso’
-que haces por aquí tan solito-
-esperándote será-
Se rió… como no se iba a reír.
-¿Me vas a acompañar un ratico? Le dije
-claro mi vida ni por que estuviéramos bravos –contesto’-
Pero nos vamos por allá adentrico bien escondiditos ¿si? –agrego’-
-claro-contesté
Con una de sus manos abarrotadas de pulseras y baratijas agarro’ la botella de cerveza, con la otra agarro’ la mía y pude sentir aquel contacto, su mano nudosa, fría y larga envolvió la mía, se sentía como si la rama de un árbol me hubiera cogido la mano , me condujo a través de un pasillo estrecho que desembocaba a una habitación fresca , aireada, oscura ,donde todo estaba iluminado a media luz, gracias a un bombillo rojo manchado de algo que pendía del techo, no se que tamaño tenia la habitación ya que dada la penumbra no se podían ver las paredes y parecía infinita, estaba dotada de un sofá muy usado y una mesa larga y bajita, donde se suponía uno debería poner allí lo que estaba consumiendo (trátese de trago o putas).
Me senté, de inmediato escuche la inevitable queja del sillón, a la flaka se le escapo’ aquel detalle, ella se sentó un tanto lejos, no mucho quizás, de inmediato el sillón volvió a protestar, el detalle lo notamos los dos, yo la mire y ella me escupió una agradable carcajada.
-maldito sillón esta agonizando ya –agrego-
-debe ser de la edad media- le dije
¿De donde? Preguntó la flaka
De Marmato contesté con ironía.
En ese momento llego’ el mesero
Que vas a tomar flakita? –pregunte’-
-yo no tomo sino aguardiente antioqueño-respondió-
Entonces tomemos antioqueño pues –respondí amablemente-
Tráete entonces un medio botello y,,,
Vas a fumar flaka? Pregunte’
Si, pedí un mediecito’e derby- contesto’
El mesero se fue buscando claridad y el pedido que le habíamos hecho
Las paredes no estaban, no se notaba el color de estas, solo nos rodeaba una insana penumbra que realmente estimulaba la imaginación.
Empecé la conversación con la flaka y le pregunte’:
-¿Cómo te llamas?
Dudo’ un instante y contesto’ –Mónica-
Será mamonica, pensé, acordándome de una ex-novia que tuve’ en el colegio.
Era mas linda de lo que pensaba, dos graciosos ojos brillaban, con un impreciso entusiasmo al mirarme, un tono oscuro presentaban sus parpados, me parecía lógico y admisible dada su profesión, fruto de varios desvelos.
Oye flaka que vamos a hacer?
-Lo que quieras bebe –contestò-
Corone’-pensé- y sentía como palpitaban mis sienes ante el inminente episodio sexual que se avecinaba, saben a mi me gusta hacer mis propias películas de porno.
Flaka y ¿Cómo es?
Me dijo: dame cincuenta y pagas veinte de habitación.
No vacilaba al decirme esto, como para que quedara bien claro y hasta en un tono de voz que me pareció de presentadora de programas de farándula, ¿Qué tendrán de putas las presentadoras y de presentadoras las putas?
-Y entonces, dijo la flaka interrumpiendo la sarta de pensamientos estupidos que acostumbro hilar en un momentico ante cualquier wevonada.
Y a que tengo derecho flakita con esa plata?
A todo… menos por el culo- respondió sin mucha seguridad.
Y observe’ su cabellera tremenda, negra y lacia, fijándome como caía a lo largo de su mejilla, cuello, senos y cintura, tocando casi el sofá en el que estábamos sentados, parecía una cascada de petróleo, no se por que intuí que su amor debía de ser furioso y posesivo.
La flaka me gustaba en realidad aunque definitivamente cualquier flaka cadavérica, pelinegra, pelilarga, y con ademanes de puta era la mujer ideal para mí.
-por el culo no? definitivamente nadie es perfecto flaka. Le dije.
-si eso es verdad, nadie es perfecto, dijo muy seria.
Esa conversación rompió el hielo, la flaka recostó su cabecita en mi pecho y puso las piernas sobre el sitio donde uno coloca las manos en el sofá, le mire’ las uñas de los pies estaban impecables, con un aseo innegable, muy bien pintadas y una cadenita de oro muy coqueta en su tobillo izquierdo.
Me sentí feliz y afortunado
Sin que ella me viera saque’ una pastillita de Sildenafil y me la trague’, era indudable que la flaka me la pondría tiesa, pero no quería que la ansiedad me jugara una mala pasada.
El mesero trajo’ lo que le había pedido, ella ni se inmuto’ por el trago, creo que algunas putas solo piden licor para medirlo a uno y ver si uno tiene el dinero para pagarles la culiada, de todas maneras me tome’ un primer trago de aguardiente, que bajo’ quemándome las vísceras, haciendo su conocida caricia traidora.
Recostada allí me hablo’ de varias cosas: de sus cinco hermanas, de que no tenia ni hijos ni marido, de que el novio la había echado la noche anterior por que ella misma (borracha) le confeso’ que era puta, que yo le gustaba, que tenia tangas rojas y que no besaba a nadie en la boca, me tome el segundo trago.
De repente se incorporo de manera un tanto dramática, como si una avispa le hubiera picado el culo y me beso’, su beso: era calido, con una textura de labios única y con la saliva necesaria, ni mas ni menos, juraría que me sabían a mermelada de fresa esos labios, besaba rico la ijueputa.
Ya el viagra hacia su efecto pleno, tenia la verga dura y palpitante, estaba tan arrecho que había pensado echarle tres polvos sin sacárselo.
Le dije ¿vamos ya?
-vamos papi me contesto’.
Me tome’ el tercer trago como despidiéndome de la bebida, ya que me iba era a culiar y a eso iba yo a los putiaderos, a culiar señores, no a beber, la flaka estaba haciéndose una moña en el pelo, tan solo a unos cuantos pasos de mi, como esperando que me levantara.
de pronto, entra a la habitación un tipo altísimo como de 1,95, muy obeso, vestido con una guayabera rosadita que se hallaba profusamente sudada, especialmente en las axilas y la espalda baja (a pesar de que el sitio era fresco y el congelador de las bebidas muy eficaz) tenia el rostro brillante de grasa, un aire demencial en la cara, feo y desagradable el ijueputa, se dirigió a mi, inclinándose un poco ante mi, esforzándose en ser amable, dijo: “¿esta ocupada?” Con una voz que evidenciaba lo borracho que estaba, Mientras que señalaba a la flaka sin mirarla, con un brazo que terminaba en una mano empuñada, un brazo que parecía un pan de 5.000 dada la gordura del tipo, se agacho’ frente a mi, quedando con una rodilla en el piso y bajando su cabeza, donde pude ver su cabello crespo y quieto, era cabello de negro, pero el tipo no lo era.
Escuche’ que el tipo arrodillado frente a mi, no dejando ver la cara, ¡sollozaba!; hay se me fueron las ganas de decirle que: ella si estaba acompañada y que se abriera pa’la puta mierda.
De repente, hizo el mismo gesto melodramático que hizo la flaka cuando me beso’, se puso de pie como un resorte, emitiendo un gemido llorón que dejaba escuchar un acento costenho muy enojado, agarrando a la flaka del brazo (que contemplaba la escena pasmada) sacándola a empujones y desapareciendo ambos a través del marco sin puerta.
Agudicé mi oído y escuche’: golpear de puertas, estrépito, quebrar de botellas ijueputazos, el detener de la música, alegatos, sillas que se avientan , un sonido que identifique como de correazos con hebilla y al final un portazo.
Se reinicio la música
De repente llego otro mesero marica diciéndome
“Hay señor que pena, pero ese hombre tenia a la flaka sentada desde las dos de la tarde, se había tomado como tres botellas con ella, había subido a la habitación como en tres ocasiones pagándole como a cien mil pesos cada vez que subían, cuando usted llego’ , la flaka ya estaba cansada de sacarle plata a ese man y del olorcito jejeje, cuando se metió aquí con usted, había dejado a ese hombre haya tirado, por que la ijuemadre le dijo que iba a salir a comer jejeje lo que no le dijo es que se lo iba a comer era a usted, jijiji las otras putas estaban furiosas con ella por agalluda, hay señor, que pena pero usted comprenderá, pero no se vaya a molestar por eso, le llamo a otra niña, mire que hay otras muy bonitas jejeje ¿Cómo le gustan?
-flakas, bi-en fla-kas
Jijijejeje, ya se la mando,
Salio haciendo el gesto institucional que los meseros maricas de allí, al parecer acostumbraban.
Al cabo de unos tres minutos llego una gorda como de 1,55cms de estatura con aproximadamente 70 kilos de peso, el cabello rubio de tinte, con la cara llena de grasa , (parecía la hermanita rubia del gordo llorón), se sentó , el sillón no crujió sino que grito’.
Allí estaba yo, atónito con la gorda rubia, la botella de licor apenas empezada, con el efecto del viagra vibrándome en la verga, el pulso cardiaco acelerado (con un efecto asegurado de cuatro horas más) y con la culiada desbaratada.
Sin anunciármelo la abominable mujer de las nieves, agarro’ la botella, se tomo’ un trago largo a pico de botella, dijo ahhh como si la refrescara, se limpio con el dorso de la mano, me acaricio un cachete con una mano que olía a culo, -Hola papi- me dijo mientras me apuntaba a las rodillas con sus tetas caídas.
GEOVANNY PATIÑO