domingo, 8 de junio de 2008

DIABLO CANSON IJUEPUTA

Desperté en medio de un severo guayabo, con la sensación de estafa que dejan todas las borracheras en las que no recuerdas ni de cómo llegaste a casa, me levanto o al menos trato… al final lo logro , busco mis calzoncillos y jueputa no los encuentro, los calzoncillos que se pierden en medio de una borrachera sabrá el putas donde quedaran, ese es un enigma humano, al que si se deberían de consagrar ciertos estudios, quizás junto a ellos estén la vacuna contra el sida, el remedio definitivo para que nos crezca la verga exactamente con la medida adecuada para ellas ( si fuera a nuestro gusto seria un desastre), las fotografías de los marcianos sacando la lengua que la nasa cree que no sabemos que existen etc.

Recuerdo fragmentos de la noche anterior: una mesa de una superficie lisa y resbaladiza, colillas de cigarrillo en el piso, mujeres que previamente no me conocían trayéndome entre sus brazos propuestas cercanas al matrimonio y mirándome como si fuera de miel, de marihuana o de billetes, una boca negra con un sutil aroma a perico y semen diciendo muy cerca de mi nariz “hola exótico”, unos zapatos de mujer con unos tacones severamente gastados, un tipo con cara de no querer hablarme, ofreciéndome un trago en una copa vacía.

Camino tambaleándome a lo largo del corredor de mi casa me asomo a la ventana y contemplo el panorama de mi lluvioso barrio a las siete de la mañana un domingo, veo un colega, otro borracho que no tuvo la suerte de llegar a su casa y termino durmiendo en la acera, y creo que las guerras de ahora serian como la borrachera de este tipo y la mía, sencillamente la suerte de nosotros los soldados dependería de los recursos de nuestros países para lidiarla, y paré hay la pensadera, mis ideas no tienen rumbo, ni señalaran el rumbo de acción para nadie, después de todo soy un ebrio no un pensador.

voy a la cocina y abro la nevera, es un gesto inútil, uno siempre sabe que tiene en la nevera solo que nos gusta confirmarlo, unas sobras de pescado, agua panela vinagre, tres huevos minúsculos de doscientos pesos, dos limones arrugados, el ala de un pollo mutilada con su ultimo gesto de perdón antes de ser preparado para estar en mi nevera, dos varillas de cebolla y eso si, montones de escarcha, (no, no hay un recipiente de cartón con leche vinagre esto no es una nevera gringa) me fijo en el bombillo que alumbra mi nevera y recuerdo como un rafagazo, aquellos ojos de anoche, eran dos ojos sumergidos en un bello rostro, ese rostro dejaba ver una actitud como de no importarle donde estaba, ni lo que estuviera haciendo, ni con quien estaba…veo y escucho también su carcajada diabólica, me recuerdo mirando una tanga brasilera y abruptamente interrumpiendo mi campo de visión una servilleta cayendo a los pies de mi botella de cerveza, recuerdo mi mano derecha guardándose torpemente en cualquier parte aquel papel, ahora ese papel debería de responder a algunas de mis preguntas, busco en los múltiples bolsillos que constituyen mi camisa, pantalones y chaqueta, encontrando montones de monedas, billetes arrugados, un cigarrillo mojado y desecho que me causo malestar al sentir su olor, dos candelas que no recuerdo haber comprado, unas tangas de mujer, dos preservativos de cuatro que había comprado por si acaso y siempre era el caso , mis calzoncillos al fin y una servilleta blanquísima que para mi sorpresa presentaba ante mis ojos una bella escritura que decía Jenny mz 3 casa 45 barrio san diego, Dos quebradas M.G.M. 3:00 de la tarde.

Me sentí raro ¿era una cita? ¿La dirección de una lapida del cementerio? Sentí que desaparecía mi visión hedonista de la vida y en cambio a las orillas de mis costas sentía la llegada de un compromiso, tuve un sabor metálico en la boca, tenia que vomitar.

Vomité.

Sentí hambre, calenté el pescado, lo pasé con una coca/cola sin gas y me eche a dormir no quería pensar en Jenny, ni cumplir la cita, ni en mis calcetines sucios junto a mis zapatos de suelas pegotudas, dejé todo en manos de mi diablo de la guarda y le rogué que me despertara a tiempo, dormí.

Desperté a las cuatro listo para más alcohol, la hora de mi cita se pasó, me hubiera gustado saber mas de Jenny, ¿si era celosa, si tenia las cejas depiladas, si se rasuraba la vagina y en que estilo?
Mi diablo de la guarda se apareció como era su costumbre, físicamente en bola, posó su pequeño trasero rojo a los pies de mi cama me preguntó ¿como haces?
-no le respondí nada-
-No arrastras con nadie, condenarse sin compañía es salvarse, ¿cual es tu método para estar solo? me miró a los ojos, se tiró un pedo que olía a azufre.
-le dije- fof jueputa diablo cochino mejor se pee en el infierno antes de venir, ¡me voy a pegar un duchazo! ,

 me ayudó a levantarme de la cama, me metió a la ducha y corrió la cortina del bañó y se sentó en la taza del inodoro, vi su silueta meditabunda, escuché el estertor tranquilo de su respiración, sentí la ducha fría en mi pecho, veía como se mojaban mis tatuajes, de repente mi cachudo amigo me preguntó:
¿en serio weon, no me va a decir como hace?
- ¿Hacer queeeeeee marica, cansón? Le contesté,
 pues estar solo, si necesitar a nadie -me dijo- …
no se, quizás siendo consciente de que no merezco nada y jamás pedirlo.

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