I
viendo la mirada perdida de la emperatriz
me pregunto:
¿a donde llevaran los caminos de su silencio?
mira con altivo desdén
y con la sonrisa a su pueblo dirige un reto,
mas como el mar:
ella no necesita que le digan que es grande.
posee una razón estrábica
pues lo que su corazón anhela
su razón se lo prohíbe raudo, categórico e inobjetable
como el trueno.
II
la emperatriz con su cetro de polvo
frente a su pueblo y a su corte
no es la misma a las tres de la mañana
cuando todo calla...cuando la soledad y la noche
la golpean como látigos,
lamenta su soledad y su juventud perdidas
solo en las noches, pues llora como lloran los soldados
cuando nadie lo nota ...cuando a nadie le importa.
III
es una emperatriz joven
que mira con desdén
que en su sonrisa enseña un reto
durante el día: emite decretos
y manda a cortar cabezas
pero no es la misma a las tres de la mañana,
en su corazón agradecería que alguien
violentara los cerrojos de sus aposentos,
mientras ella acaricia la orfandad de su sexo.
IV
dejemos a la emperatriz altiva
con su cetro de polvo,
con su gracia altiva y conteniendo sus ademanes,
nadie sabe como piensa ella
a pesar de sus decretos y palabras.
la emperatriz tiene una voz para mentir,
un corazón que se derrite triste
y una mascara para ocultarse.


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